miércoles, 30 de abril de 2014

Escolarizar a los niños y niñas para protegerles mejor


El 8 de abril, Día Internacional de los gitanos rumanos, Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) tuvo la oportunidad de hablar de esta importante comunidad. Tdh ha puesto en marcha diferentes proyectos en varios países europeos a fin de mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones vulnerables.
En los países donde deciden instalarse al igual que en su país de origen, la población gitana a penas es reconocida y aceptada. Hacen frente a la estigmatización y discriminación y viven en condiciones precarias. Los niños y niñas, a menudo desescolarizados, son muy vulnerables y tienen riesgo de sufrir las peores explotaciones.
«Muchos de los niños y niñas no pueden ir a la escuela porque están obligados a trabajar. Viven una vida de adultos», alerta Claudia Rinda, psicóloga infantil de Tdh. Por lo tanto es imprescindible trabajar en la escolarización de los niños y niñas gitanos así como en la prevención y en la reducción del abandono escolar a fin de que puedan construir un futuro mejor. Tdh consagra una parte importante de su trabajo a las comunidades más marginales – de las que los gitanos forman parte- en Roumania, Moldavia, Albania y Kosovo.
El compromiso de Tdh con la comunidad gitana
Porque «el saber da poder a los más vulnerables», es indispensable escolarizar a estos niños y niñas. Más tarde, este saber adquirido les abrirá el camino a un empleo y a la posibilidad de salir de la precariedad. Durante una jornada, organizada por la delegación de Tdh en Rumanía, los menores rumanos fueron sensibilizados en la importancia de la educación, como vía de acceso a una profesión. A lo largo de la jornada, Marius, con sus once años, ha simulado ser controlador de tráfico en el mayor aeropuerto de Bucarest. Encantado con su visita a la cabina de pilotaje, ha reconocido: “me gustaría llegar a ser piloto pero yo sé que es preciso tener buenas notas y estudiar mucho”.
Tdh ayuda también a los padres y madres a obtener las partidas de nacimiento de sus niños y niñas –documentos preciosos que permiten a los menores ser aceptados en los establecimientos escolares. Por otro lado, se han puesto en marcha cursos después de la escuela para los menores con fracaso escolar. Para terminar, los educadores han sido sensibilizados en el importante papel que juegan en la promoción de una educación intercultural que integra a las diferentes comunidades, obligadas a cohabitar.
Fuente: Tdh Lausanne 

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