martes, 22 de abril de 2014

Afganistán - La población no espera nada, excepto la paz

Desde hace más de 30 años los afganos viven en un clima de guerra, pero aspiran a la calma y a la paz. En víspera de las elecciones presidenciales del pasado 5 de abril, los ataques contra las instituciones gubernamentales habían redoblado su intensidad. Los talibanes, después de haber llamado para el boicot de las elecciones, habían comentado que harían todo para impedir el buen funcionamiento y obstaculizar el camino a los observadores internacionales.
Después de haber atacado una residencia de una ONG americana y una oficina encargada de la organización de las elecciones, fue la Comisión Electoral Independiente (IEC) la que fue tomada como blanco en Kaboul. Ávidos de poder, hace más de 10 años, los talibanes no se han debilitado como algunos podrían pensar. El reclutamiento de miembros de la rebelión afgana continúa, y su convicción sigue siendo la misma que al principio: retomar el poder e instaurar un nuevo régimen islámico.
Un mañana sin esperanza para la población afgana
«El resultado de las elecciones tiene poca importancia para los afganos. Una gran parte de la población no espera ya nada del poder, solo desea encontrar un poco de paz», subraya  Dariusz Zietek, jefe de la delegación  Terre des hommes Afghanistan. Bajo el régimen talibán, las condiciones de vida eran muy difíciles, en particular para las mujeres y las jovencitas, consideradas  como una fuente de pecado. Las afganas no tienen derecho a trabajar, a salir de casa solas, las jovencitas no tienen acceso a la educación, la escuela está prohibida. Prisioneras de sus hogares. Están arrestadas, humilladas y a menudo golpeadas, si no respetan las reglas restrictivas impuestas.
Con la caída del régimen talibán  en 2001, una luz de esperanza ha aparecido para las mujeres afganas. En 2004, se ratificó una nueva Constitución, que proclama la igualdad entre hombres y mujeres en Afganistán. El actual gobierno trabaja en poner en marcha reformas estructurales que conciernen al acceso a la educación, a la salud y a la información. Pero la dureza de la oposición, la corrupción en el país y ahora la progresiva retirada de las tropas americanas representa un gran freno a los esfuerzos realizados estos diez últimos años. El derecho de las mujeres sigue siendo oprimido y la tasa de escolarización de las niñas es muy bajo, en particular en las ciudades del sur de Afganistán donde todavía es costumbre prohibirles la escuela.
El compromiso de Tierra de hombres desde hace cerca de 20 años
Activa en Afganistán desde 1995, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) lleva a cabo proyectos para mejorar el acceso a la salud y la protección infantil, en la ciudad tanto como en las zonas rurales. «Las necesidades son enormes y debemos continuar sin relajar nuestros esfuerzos para acudir en ayuda de las poblaciones afganas », recuerda Dariusz Zietek.
  • En los barrios desfavorecidos de Kaboul y Kandahar, formamos comadronas para reforzar sus competencias en salud y cuidados pre y post-natales: en 2013, Tdh se ha hecho cargo de más de 10.000 mujeres embarazadas y ha seguido alrededor de 9.000 mujeres durante el post-parto.
  • Tdh está comprometida también en Rustaq, una de las regiones más remotas del norte de Afganistán. Allí, el personal sobre el terreno vigila la salud de las mujeres y de sus bebes y pone en marcha un proyecto para desarrollar la economía rural y la gestión de recursos naturales. El objetivo es crear actividades que generen ingresos, tales como la apicultura o la plantación de árboles frutales en el seno de las familias pobres. Alrededor de 32.000 personas se han beneficiado del apoyo de Tdh en 2013.
  • Para terminar, Tdh da una gran importancia a la protección de la infancia en situación de calle y a los detenidos. A través de la puesta en marcha de centros de acogida para niños y niñas y centros de rehabilitación para menores, Tdh contribuye a construir un futuro mejor para los niños y niñas afganos.
Preguntado sobre la posible evolución de la situación política, Dariusz Zietek responde que “es muy difícil predecir lo que ocurra en los próximos meses. Pero nuestra prioridad como organización humanitaria de ayuda a la infancia, es proteger a los niños y niñas, sean cuales sean sus creencias y su adhesión. Queremos concentrarnos en nuestros objetivos”. Tierra de hombres es apoyada en sus esfuerzos por la Dirección de Desarrollo y Cooperación, la Unión Europea, la Embajada Alemana, la Chaîne du Bonheur y Cáritas Alemania.
Fuente: Tdh Lausanne