domingo, 23 de marzo de 2014

Guinea - El azote de la sosa cáustica

Cada año en Guinea, entre 100 y 300 menores son víctimas de una ingestión no intencional de sosa cáustica. Sin la atención adecuada, estos accidentes pueden causar la muerte. Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) a través de su programa de cuidados especializados, apoya el hacerse cargo de estos niños y niñas en el país y trata los casos más graves transfiriéndolos a Europa. Sin embargo, el mejor remedio es la prevención. Por eso nuestra Fundación y sus colaboradores locales han puesto en marcha una campaña de sensibilización de los riesgos ligados a esta sustancia tan peligrosa.
En Guinea, las actividades que generan ingresos se desarrollan en el seno de los hogares que implica a veces la utilización, sin precauciones particulares, de productos tóxicos altamente peligrosos. Así, la producción artesanal de jabones, detergentes, herbicidas y otros colorantes  se ha multiplicado en los hogares pobres y desfavorecidos, sin acompañarlo de medidas de seguridad indispensables para evitar la absorción accidental de los productos químicos por los menores. Además, muchos niños y niñas viven sobre los lugares de almacenamiento y de utilización de sosa cáustica y productos derivados.
Las consecuencias de la ingestión de esta sustancia altamente corrosiva son dramáticas para los niños y niñas: lesiones importantes en la boca, labios y lengua; lesiones internas de esófago pudiendo ocasionar una estenosis parcial o total. Los menores son incapaces de beber y alimentarse normalmente. Acabando por sufrir una desnutrición aguda severa que es fatal a medio o largo plazo (desde algunas semanas hasta cinco años después de la ingestión).
Un largo proceso hacia la curación
El tratamiento de los niños y niñas víctimas de lesiones internas es muy difícil. Un tratamiento especial de dilatación esofágica debe ponerse en marcha inmediatamente después del accidente para evitar la estenosis. El proceso de curación dura entre 8 y 10 meses. Necesita una gran atención. Sin embargo, las consecuencias de estos accidentes, causados por una falta de seguridad, están también agravados por la falta de medios materiales y humanos a disposición del sistema de salud guineano. Raras son también las familias que pueden soportar los costes ligados al tratamiento de las lesiones de esófago.
Combatir el mal desde la raíz
En el transcurso de los últimos cinco años, el programa de cuidados especializados ha asegurado la evacuación sanitaria hacia Europa de una decena de niños y niñas guineanos víctimas de estenosis total de esófago. Sin embargo, la prioridad de Tdh no es solo transferir los casos más desesperados. Consiste también, primeramente, en hacerse cargo de los niños y niñas accidentados antes de que su evacuación sea la única forma de sobrevivir. Para esto, en estrecha colaboración con las autoridades del sistema de salud y del Hospital Ignace Deen de Conakry, el proyecto se activa reforzando las competencias de las estructuras sanitarias en materia de detección, de referencia y de calidad de la asistencia. También se esfuerza en mejorar el seguimiento de los pacientes y de apoyar más eficazmente a las familias. Para terminar, una campaña de información y de sensibilización, en los medios y en las comunidades más expuestas, completa esta estrategia global. También se intenta reducir los riesgos de accidente e  impedir la aparición, en casa del menor accidentado, de la estenosis cáustica del esófago total o parcial, la cual es incurable por el momento en Guinea.
Fuente: Tdh Lausanne