lunes, 13 de enero de 2014

Haití – “He tenido el valor de ir a recoger a mi hija»

Actualmente  Maudeline-Pierre (en la foto con su madre) está  contenta de haber regresado con su familia. Esta pequeña haitiana ha pasado tres años trabajando como empleada doméstica (restavek) en una familia apenas con más fortuna que la suya.
El fenómeno de los rastavek (niños y niñas que viven con una familia que no es la suya) es poco conocido por el público. Sin embargo, entre 150.000 y 500.000 niños y niñas haitianos viven este calvario. Concebido en su origen como un sistema que permitía a los menores recibir una educación mejor que viviendo junto a los miembros de su familia en lugares más aislados, esta forma de ayuda ha llegado a ser una forma de tráfico infantil y de esclavitud moderna. En Haití, Terre des hommes-Lausanne (Tdh – Ayuda a la infancia) interviene junto a estas niñas empleadas domésticas, salvándolas a veces de situaciones alarmantes.
Maudeline-Pierre fue escogida entre sus diez hermanos y hermanas por una mujer que había prometido ofrecerle una alternativa a la precariedad, al hambre, a la choza destartalada o al suelo de tierra batida. Pero la chiquilla, de siete años, se encontró explotada de sol a sol. “Para obtener una mano de obra barata, las familias engatusan a los padres y madres que tienen muchas bocas para alimentar y les prometen además escolarizar a la niña”, cuenta Abner Gelin, trabajadora social de Tdh en Gran-Goave en el departamento oeste de Haití- “Las familias esperan sinceramente que sus hijas tendrán una vida mejor que la suya, una educación y un buen oficio”, añade.
Falsas promesas
Y sin embargo la joven  Maudeline-Pierre no ha ido nunca a la escuela, mientras que las niñas de su familia de acogida estaban todas escolarizadas. En lugar de esto, ella ha debido barrer, hacer la casa, las camas, lavar los platos todos los días de sol a sol. Podía trabajar hasta 17 horas diarias.  Y la golpeaban regularmente.  «Yo recibía golpes en la cabeza sin razón », nos cuenta. « La mayoría de los casos  que seguimos la niña es maltratada », explica Abner. En el marco de su proyecto de protección, Tdh ha identificado a niñas “restaveks” víctimas de maltrato físico, psicológico, de abusos sexuales y de negligencia.
La madre de Maudeline-Pierre visitaba regularmente a su hija y veía que no la trataban bien. Pero no fue hasta que la sensibilizaron en el hecho de que las niñas necesitan a su familia y apoyada por las trabajadoras sociales cuando reunió valor para ir a recoger a su hija. “La familia no quería dejarla marchar” nos revela Marie-Denise Louis, madre de los diez niños. “He tenido que traérmela a la fuerza y no he podido ni recoger sus ropas”, añade todavía muy conmocionada.
La comunidad juega un papel preponderante en la detección de las “restaveks”
Las condiciones de vida de Juliana (en la foto de abajo con su padre), cinco años, también ha mejorado mucho gracias a la intervención de Tdh. Su familia vivía en una situación de precariedad extrema, cuando el padre colocó a su niñita de tres años. Habían emigrado desde hacía poco a Jeanty en la región de Gran-Goave. Sin alojamiento, la familia de siete personas había sido acogida por un amigo. El padre cultivaba  una parcela de tierra que había alquilado y justo tenía para dar de comer a su numerosa familia.
«Yo no conocía a la señora a la que confié a Juliana pero me había prometido ocuparse bien de ella”, explica Dieuseul. Los vecinos se preocuparon cuando vieron a la niñita sin vigilancia cerca de la gran carretera. Ellos alertaron a Tdh que investigó y buscó a la familia biológica de Juliana. La trabajadora social, Abner, se puso en contacto con el padre, Dieuseul y le sensibilizó en la importancia de proteger a su hija. Gracias al consejo de Tdh, fue a recoger a Juliana.
Generar ingresos para restaurar la confianza
Para reforzar la reunificación familiar, Tdh financia la puesta en marcha de una pequeña actividad que genera ingresos. La madre de Maudeline-Pierre ha elegido tener un pequeño comercio de productos alimentarios a fin de paliar la falta de ingresos cuando su marido no puede salir al mar a pescar por culpa del mal tiempo.
Tdh también ha buscado una escuela que acepta escolarizar a la pequeña de 9 años. “En Haití, tres cuartas partes de los alumnos de primer año en las zonas rurales son demasiado mayores”, nos cuenta Edoardo Tagliani, delegado de Tdh en Haití. Actualmente la chiquilla  ha perdido su retraso y se siente orgullosa al anunciar que ha alcanzado la media.
Como la situación social y económica es frágil, Abner visita regularmente a la familia para asegurarse de que Maudeline-Pierre sigue en la escuela. Al menor imprevisto, la familia podría caer de nuevo en la precariedad y sentirse tentados en colocar a alguna de sus hijas. El pasado otoño, un huracán destruyó todo el material de pesca, felizmente la madre ha podido pagar el arreglo del barco y de las redes vendiendo su stock alimentario. El beneficio de la pesca enseguida ha permitido remontar el comercio.
En la   familia de Juliana, el encuentro con Tdh ha dado verdaderamente un nuevo impulso a la vida de la familia. El impulso de Tdh ha permitido a Dieuseul comprar un cazo, harina y aceite para lanzarse a la fabricación de pequeños buñuelos con su amigo. Con el beneficio, el padre ha comenzado a criar cabras. Poco a poco, ha abierto una cuenta para el dinero con la ayuda de Tdh. Así  ha podido pagar la partida de nacimiento de Juliana y de su hija menor- “He tenido que pagar 1.000 calabazas (20 francos) en lugar de 100 pues he dejado pasar el límite de tiempo durante dos años. Verdaderamente no tenía medios después de su nacimiento”, explica.
Reforzar el marco legal y el respeto de las leyes
«Es muy importante que ellas tengan partida de nacimiento sino no podrán ir a la escuela », declara  Edoardo. En efecto, una cuarta parte de las niñas “restaveks” identificadas por Tdh no tienen partida de nacimiento.
Tdh se compromete de forma duradera a mejorar las condiciones de vida de las “restaveks” y reducir el número de niñas en situación de empleadas domésticas. Más allá de la ayuda socio-educativa individual, Tdh colabora estrechamente con el Instituto de Bienestar Social y de Investigación (IBESR) haitiano para reforzar los instrumentos de protección a nivel del Estado y de la justicia. En 2014, Tdh va a participar en una investigación nacional coordinada por Unicef y el IBESR sobre las “restaveks” en Haití.
Fuente: Tdh Lausanne