jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Qué son los derechos de la infancia?

Los derechos de la infancia son el corazón de todas las acciones de Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia). Más que textos legislativos, se trata de una visión, la del lugar del niño y de la niña en la sociedad y del papel que hemos de jugar todos para protegerles y asegurar su bienestar. El desarrollo sucesivo de los derechos de la infancia ha sido el resultado de la Convención de los Derechos de la Infancia, adoptado el 20 de noviembre de 1989. ¿Pero qué sabemos de estos derechos?
La voluntad de ofrecer derechos específicos a los niños y niñas ha recorrido su camino a lo largo del siglo XX, desde 1924, con la adopción de la Declaración de Ginebra por la Sociedad de las Naciones (antecesor de la ONU), hasta la adopción, en 1989, de la Convención de los Derechos de la Infancia, instrumento internacional que ofrece la mayor tasa de protección y asistencia para los niños y niñas. Actualmente, 193 Estados han ratificado este texto, lo que la convierte en una de las convenciones de la ONU más rápidamente adoptadas por la casi totalidad de los países miembros. Ha sido ratificada por Suiza en 1997 y desde ese momento forma parte integrante del orden jurídico suizo que debe ser respetado por las diferentes autoridades federales, cantonales y comunales.
¿Qué dice esta Convención ?
La Convención Internacional de los Derechos de la Infancia es un tratado que tiene como objetivo definir los derechos elementales de los que se benefician todos los menores, independientemente de su lugar de nacimiento, origen social, sexo y religión. Es el instrumento internacional que ofrece la mayor tasa de protección y de asistencia a los niños y niñas de 0 a 18 años.
El principio según se basa esta Convención es que cualquier niño o niña tiene derecho a protección y apoyo para desarrollarse armoniosamente. El niño o niña es considerado no como un “objeto” pasivo, obligado a obedecer a los padres o tutores, sino como un actor que tiene derecho a participar en las decisiones que conciernen a su vida.
La Convención Internacional de los Derechos de la Infancia tiene 54 artículos, que se pueden clasificar en cinco grandes categorías:
1. Derecho a la no-discriminación
El conjunto de los derechos de la infancia se aplica a todos los niños y niñas, sea cual sea su sexo, su raza, su religión, su lengua, sus opiniones políticas, su origen social, su etnia y además el origen de sus padres y madres.
2. Derecho a la supervivencia
Todo menor tiene derecho a la vida y a la satisfacción de todas sus necesidades elementales : nivel de vida decente, alojamiento, nutrición, asistencia médica.
3. Derecho al desarrollo
Se trata de los derechos que permiten a un menor florecer y desarrollar su mejor potencial: derecho a la educación, a jugar y divertirse, acceso a la información, libertad de pensamiento.
4. Derecho a la protección
Un niño o niña tiene derecho a la protección contra cualquier forma de abuso, explotación o negligencia. Se encuentra sobre todo en las reglas que conciernen al trabajo, la protección contra la explotación, la tortura y el uso de drogas.
5. Derecho a la participación
Un menor no es un individuo pasivo. Tiene derecho a expresarse, a dar su opinión sobre las decisiones tomadas sobre él y participar activamente en la vida de la comunidad. La convención de los derechos de la infancia garantiza a los niños y niñas la libertad de expresión, el derecho de asociación y además la libertad de reunión pacífica.
Es importante subrayar que todos estos derechos son interdependientes e iguales: ninguno es superior a otro.
Hacer de estos derechos una realidad
Un Estado firmante debe garantizar que estos derechos sean respetados en su país. Si la legislación en vigor entra en conflicto con uno de los artículos, esta legislación debe ser modificada. Firmar esta declaración implica también que los Estados deben tomar las medidas necesarias, en los límites de sus capacidades económicas, para que los servicios garantizados por la convención (salud, protección, educación, etc.) puedan llegar al conjunto de los niños y niñas del país.
Para que la comunidad internacional pueda asegurarse la buena aplicación de los derechos y de las obligaciones ligadas a la Convención, los países firmantes deben mandar un informe al Comité de los Derechos de la Infancia, cada 5 años, en el cual presenten un análisis de la situación, los progresos realizados, las medidas concretas adoptadas, las dificultades encontradas, etc.
Los derechos de la infancia es el corazón de los proyectos de Tdh
Hacer respetar los derechos de la infancia, tal como se definen en la Convención, constituye el fundamento de nuestras acciones. Permitir establecer un sistema de protección eficaz y garantizar que cada niño y niña pueda tener el mejor acceso posible a la salud son los dos ejes principales a través de los cuales llevamos a cabo esta lucha. Hacemos también del menor un actor concreto y no un beneficiario pasivo de nuestros proyectos, respetando así su derecho a la participación y a la libre expresión.
Nuestra fundación se convierte en embajadora de la infancia. En este sentido, la promoción y la sensibilización de los derechos de la infancia, junto a las autoridades, las comunidades y los beneficiarios, constituyen una parte importante de nuestras acciones.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Cuando el trabajo es sinónimo de explotación

El trabajo de los niños y niñas es un fenómeno extremadamente extendido en el mundo y afecta a cerca de 168 millones de menores, de los cuales muchos de ellos son explotados. Estos jóvenes se encuentran en los campos, las fábricas, los hogares, en el interior de las minas e incluso en el seno de las redes de prostitución. La lucha contra la explotación está en el centro del programa de protección de Tierra de hombres (Tdh- Ayuda a la infancia) que ofrece cada año ayuda a más de 200.000 niños y niñas víctimas de este azote.
¿Qué es el trabajo infantil?
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el “trabajo infantil” reagrupa las actividades económicas efectuadas por los menores que no tienen la edad mínima requerida o que son consideradas como “las peores formas de trabajo”. Un niño o niña que no trabaja más que algunas horas a la semana en trabajos ligeros autorizados o que tiene la edad legal requerida no entra en esta categoría.
La noción de “peor forma de trabajo” es un subconjunto de “trabajo infantil”. Aquí se incluyen las actividades peligrosas para la salud física, mental o para el desarrollo moral del niño y niña. Una carga de trabajo excesiva (en términos de horas o de intensidad) también se considera como “peor forma de trabajo”. Hay 85 millones de menores que trabajan en estas condiciones. 
¿Dónde trabajan? 
El mayor número de niños y niñas trabajan en el sector agrícola, principalmente en pequeñas explotaciones gestionadas por la familia. La mayoría de las veces no están remunerados y asumen tareas que pueden ser agotadoras y particularmente peligrosas.
El sector del servicio utiliza también un gran número de menores, sobre todo como empleadas domésticas. En el seno de los hogares, las niñas a menudo muy jóvenes efectúan cualquier clase de tareas del hogar penosas, durante muchas horas y en contacto con productos peligrosos. Los abusos físicos, morales e incluso sexuales no son raros y las víctimas frecuentemente están aisladas y no escolarizadas. Habrá cerca de 18 millones de niñas y niños empleadas domésticas, de las cuales dos terceras partes son chicas, a menudo menores de 10 años.
Aunque menos afectado por el fenómeno, el sector de la industria explota todavía un número considerable de niños y niñas. Como en el caso de las minas de oro y las canteras de piedra donde numerosas pequeñas manos efectúan trabajos extremadamente peligrosos en las minúsculas galerías, bajo un calor sofocante, al contacto con sustancias toxicas. Varios países de América del Sur, tal como Perú, y de África, como Burkina Faso, están vinculados a esta peor forma de trabajo. 
La explotación sexual con fines comerciales
La explotación sexual constituye una de las peores formas de utilización de las niñas con fines económicos. Se trata de una grave violación de los derechos de la infancia, asimilable a la esclavitud. Comprende la utilización de menores en actividades sexuales (remuneradas o no), la trata con fines comerciales, la producción, promoción y distribución de pornografía y la utilización de niñas en espectáculos eróticos.
La lucha contra la explotación sexual forma parte de uno de los principales componentes del programa de protección de Tdh. Activa en Colombia, en la ciudad de Cartagena, Tdh  contribuye a la puesta en marcha de una justicia rápida y eficaz para hacer retroceder la impunidad de los crímenes sexuales sobre las niñas. También se han puesto en marcha cursos de formación para los actores del sistema judicial, las niñas y los agentes comunitarios.
Los niños y niñas migrantes
El fenómeno de migración es una cuestión central en la lucha contra la explotación infantil. La migración puede ser una experiencia positiva, que permite a los niños y niñas mejorar sus condiciones de vida y dirigirse hacia un futuro más brillante. Desgraciadamente, un niño o niña migrante es particularmente vulnerable, sobre todo cuando viaja solo, sin identidad y sin protección. Entonces está expuesto al tráfico, a los abusos (violencia, abuso sexual, aislamiento), a menudo se ven privados al acceso a los servicios básicos (salud, educación) y el salario que reciben es muy bajo, a veces inexistente. Igualmente viven con el miedo de ser denunciados a las autoridades, lo que acrecienta su impotencia frente a los abusos que sufren.
Tierra de hombres integra la cuestión de la migración en sus proyectos de lucha contra la explotación. Es, por ejemplo, el caso del proyecto transfronterizo en África del Oeste (Guinea, Mali, Burkina Faso, Togo, Benin, Nigeria) que intenta asistir y proteger a cerca de 15.000 niños y niñas a lo largo de su recorrido migratorio, desde el lugar de partida hasta el lugar de trabajo.
El trabajo infantil no es una fatalidad
Tdh lucha contra la explotación laboral infantil desde hace más de 50 años. Nuestra Fundación lleva a cabo acciones concretas para proteger y apoyar a los niños y niñas víctimas de este azote en más de 15 países y a través de una veintena de proyectos.
Basándose en sus expertos sobre el terreno, Tdh ha desarrollado una aproximación pragmática. Se desmarca de las medidas que, demasiado a menudo, solo son la prohibición pura y simple del trabajo infantil, sin tener en cuenta la situación individual, las causas subyacentes a este fenómeno y sobre todo sin proponer soluciones para ayudar a la familia a encontrar ingresos alternativos. Tdh ha escogido intervenir basándose en la evaluación de las condiciones efectivas del trabajo infantil y en su interés superior.
Si el trabajo efectuado por el niño o niña es dañino para su integridad física, psíquica o moral, Tdh le ayuda a abandonar el trabajo y busca con él una solución alternativa, que pasa por la escolarización o por una formación profesional.
Si el trabajo efectuado por el niño o niña supone una violación de uno o varios derechos fundamentales pero que se puede frenar, entonces la prioridad es poner fin a esta violación. Nuestra Fundación intenta también mejorar las condiciones de vida del menor que trabaja, buscando soluciones con él, el empleador y los servicios estatales. En efecto el niño y niña debe poder disfrutar de condiciones de trabajo aceptables, de un salario decente y tener acceso a la salud, a la educación y al ocio.
Mientras que la actividad económica no dañe al menor, pueda ser beneficioso para su desarrollo, o esté dentro de una formación profesional, sin menoscabar sus derechos, el niño y niña debe ser apoyado para que pueda llevar a cabo esta actividad en las mejores condiciones.
Tdh trabaja también poniendo en marcha medidas de prevención. Además de sensibilizar a la población sobre los peligros a los que se expone un niño y niña al trabajar, ayudamos a los menores que desean trabajar a buscar soluciones alternativas o a retrasar su entrada al mundo laboral, a fin de minimizar el riesgo de explotación.
Para terminar, Tdh apoya al Estado para reforzar las políticas de lucha contra la explotación. Se trata sobre todo de mejorar las leyes y su implementación y hacer que los servicios básicos (educación, servicios sociales, servicios sanitarios, infraestructuras de alberges, centros de ocio) sean más eficaces. Esto pasa por un importante trabajo de información junto a los estados.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Benin-Nigeria: un programa ambicioso para proteger mejor a los niños y niñas

Desde hace cerca de 40 años, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) lucha por proteger a los niños y niñas de Benin y garantizarles el acceso a la salud, a la educación y al bienestar. Por eso, nuestra delegación anuncia con orgullo el lanzamiento de PROGIPE (Programa integrado de protección a la infancia), un vasto y ambicioso programa que garantiza una mejor protección a la infancia en cuatro lugares de Benin y Nigeria.
Iniciado oficialmente en el mes de septiembre de 2013, PROGRIPE se inscribe en una aproximación que se vuelca en soluciones globales y perdurables, actuando tanto a nivel del terreno como a nivel político e institucional. Procede de la fusión de proyectos anteriores:
-       El proyecto PIPE, que se ocupa de colocar en familias de acogida a los niños y niñas víctimas de explotación, tráfico o maltrato (ETM), esperando poder reintegrarlos en su propia familia.
-       El proyecto PAZ, que se ocupa de la protección de los niños y niñas víctimas de ETM desplazándose sobre el eje Zakopta (Benin) – Abeokuta (Nigeria), un camino de emigrantes por el cual transitan muchos menores.
-       El proyecto “Protección judicial” que se ocupa de proteger a los menores en conflicto con la ley.
El programa PROGRIPE se localiza en las comunas de Cotonou, Bohicon y Zapkota en Benin y en las canteras de piedra de Abeokuta en Nigeria. El objetivo es crear un entorno protector para 6.100 niños y niñas vulnerables y en situación difícil, facilitándoles el acceso a los diversos servicios (salud, seguridad, asistencia social, educación) y mejorar su capacidad de autoprotección. Intenta también mejorar las competencias de protección de las comunidades, de las autoridades, de las instituciones y de la sociedad civil.
¿Por qué un programa como este?
El análisis de la situación en estas regiones de Benin y Nigeria muestra que debido a la escasa eficacia del sistema de protección a la infancia, numerosos niños y niñas no tienen acceso a sus derechos (salud, educación, seguridad…) y su bienestar no está asegurado. En las canteras de piedra de Abeokuta, muchos menores procedentes de Benin son explotados. Los menores que salen de la explotación son mal acogidos y los esfuerzos efectuados para reintegrarlos en su comunidad son muy débiles. En cuanto a los menores en conflicto con la ley, sus derechos a menudo no son respetados. De manera general, la cantidad de abusos que sufren los niños y niñas en donde viven o en el trabajo es muy elevada. Esta situación ha sido constatada por la ONU que exhorta al país a actuar.
Las necesidades son inmensas y las respuestas aportadas por los actores locales (autoridades locales o nacionales, comunidades, servicios públicos) son insuficientes. Sus capacidades y sus conocimientos sobre la cuestión de la protección a la infancia son limitados y su movilización sobre esta problemática es escasa.
Del Estado al menor: mejorar las capacidades de protección a todos los niveles
Con respecto a esta cuestión, Tdh ha decidido actuar con cualquier acto que involucre a niños, niñas, familias, comunidades, servicios estatales (asuntos sociales, educación, salud, justicia y seguridad) y la sociedad civil, tanto a nivel local, regional como nacional. Este vasto programa espera poder reforzar las capacidades de acción de todos estos actores y de sus aptitudes para trabajar juntos.
La mejora del sistema de protección del Estado es uno de los ejes esenciales de  PROGIPE. Esto pasa por un importante trabajo de promoción sobre la importancia de proteger a los niños y niñas vulnerables. Los intercambios y los debates se organizarán con las autoridades. Se les animará a adaptar la política nacional de protección a la infancia, con el apoyo de Tierra de hombres.
Los diferentes actores institucionales y de la sociedad civil (ONG, asociaciones) también serán formados para actuar mejor y reaccionar en los casos de identificación de ETM y a coordinar mejor sus acciones. Esto será posible sobre todo gracias a un kit de herramientas operacionales destinadas a toda persona en contacto con niños y niñas en situación difícil.
Para terminar, las comunidades con menores susceptibles de ser víctimas de ETM, serán sensibilizadas en esta problemática, formadas para detectar mejor las situaciones de abuso e informadas sobre los mecanismos de uso. Los debates, formaciones, presentación de modelos para padres y madres están en el programa
PROGIPE es todavía joven y sus ambiciones son elevadas. Pero confiamos que gracias a la implicación de todos los actores, se podrán alcanzar los objetivos.

Tierra de hombres provoca un cambio positivo en la vida diaria de más de dos millones de niños y  sus familias cada año. Infórmate de nuestros proyectos en Bénin-Nigeria.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Italia - No olvidemos a los niños y niñas de Lampedusa


Mientras que los medios ya cubren  otras noticias de actualidad, los refugiados que llegan a las puertas de Europa son cada vez más numerosos. Huyendo de la guerra o de la miseria de su país,  agotados por el viaje, que para algunos de ellos comenzó hace uno, dos o tres años. Entre ellos cientos de niños y niñas traumatizados, a veces vienen solos, pues han perdido a sus familias por el camino.
Pinchad aquí para escuchar a Vito Angelillo, director general de Terre des hommes (Tdh), responder a las preguntas de la RFJ:« Estos niños y niñas viven dos veces el horror. […] Ellos han sufrido tales traumas que es necesario un acompañamiento específico, y es lo que nosotros trabajamos.»
La Fundación Tierra de hombres (Tdh) Lausanne acude en apoyo de Tierra de hombres Italia, para apoyar el proyecto “ Faro”. Actualmente, unos 50 niños y niñas, de los cuales 40 tienen menos de seis años, son atendidos y reciben un apoyo social y psicológico. Lilian Pizzi, la psicóloga de Tdh en las isla de Lampedusa, constata que los  sobrevivientes están en estado de shock. “Están agotados y no encuentran palabras para relatar lo que ha pasado”, comenta ella. Las actividades de acompañamiento desarrolladas por Tdh deben permitir a estos niños y niñas explicar sus miedos y empezar a jugar, para poder volver a ser como los demás. “Trabajamos en el interior mismo del campo así los menores pueden jugar, dibujar y ser escuchados en un entorno protegido”. Los dibujos dan testimonio de su largo y peligroso periplo que a veces comienza varios meses antes. Nos cuentan la guerra, la huida, la travesía en barco, a menudo la violencia y a veces incluso el naufragio.
La falta de financiación se resiente cruelmente y el proyecto de Tierra de hombres en Lampedusa está amenazado. Sin embargo, el número de refugiados aumenta y las necesidades que faltan son extremadamente importantes. Tdh reitera su llamada y solicita a la población que se movilice para ayudar a estos niños y niñas sobrevivientes de un desplazamiento forzoso. Haced un donativo
Para saber más sobre el proyecto Faro en Lampedusa buscar la pagina de la organización  Terre des hommes Italy.

martes, 19 de noviembre de 2013

Angélica y Joffrey, dos adolescentes defensores de los Derechos de la Infancia en Ecuador, visitan España para contar su experiencia como líderes comunitarios


Pese a su corta edad, 14 y 17 años respectivamente, esta chica y este chico son líderes comunitarios en su región y trabajan por el buen trato hacia menores y por la mejora de la autoestima y las habilidades.
"Antes de conocer la Fundación Tierra de hombres (Tdh - Ayuda a a infancia) y Niñez y Vida, tenía una mala relación con mis padres. Ahora, esa relación ha cambiado para bien y cada día trabajo por mi Comunidad en la defensa de los derechos y deberes de niñas y niños como yo que son víctimas de abusos y maltrato", ha señalado Angélica, una joven de 14 años originaria de Ecuador que, junto a Joffrey, de 17, permanecerán en Euskadi hasta el próximo viernes 22 de noviembre en el marco del Día Universal de los Derechos de la Infancia, celebrado el 20 de noviembre, para trasladar su experiencia como líderes comunitarios a otros adolescentes en varios centros escolares, a través de charlas de sensibilización sobre Derechos de Infancia.
Joffrey y Angélica fueron formados por Niñez y Vida y Tdh durante varios años a través de talleres de buen trato. Angélica forma parte del grupo de Defensoría Comunitaria cuyo objetivo es detectar los casos de abuso y maltrato a menores y comunicarlo para actuar y apoyar a las víctimas. Además, dentro de poco, entrará a formar parte de un consejo asesor que representa los Derechos de la Infancia ante las autoridades. Joffrey, por su parte, tuvo la iniciativa de realizar una actividad en la que, mediante la música, motiva a sus iguales en la expresión de sentimientos sin odio, la mejora de su autoestima o de otras habilidades. Todo ello con el objetivo de prevenir la violencia intrafamiliar y callejera, el maltrato infantil y el fracaso escolar. 
La visita de estos dos jóvenes a España se enmarca en el proyecto "Salud materno infantil y reproductiva, protección de la infancia y empoderamiento comunitario en Santo Domingo de los Tsáchilas (Ecuador)" desarrollado por Tdh y la Fundación local Niñez y Vida y en el que se forma a la población en hábitos sexuales saludables, se lleva a cabo un programa de planificación familiar, de lucha contra Enfermedades de Transmisión Sexual o de abastecimiento de agua y saneamientos. La población de Santo Domingo de los Tsáchilas, de unos 450.000 habitantes, está caracterizada por la pobreza, la marginación, el desempleo, la migración interna e internacional y la ausencia de cobertura y acceso a los servicios sociales básicos.  Más de 3.000 menores (alrededor de 1.400 chicos y más de 1.600 chicas ) ya han podido beneficiarse de este programa.  

lunes, 18 de noviembre de 2013

Filipinas - Tierra de hombres sobre el terreno al lado de los niños y niñas

El balance del tifón Haiyan, que se ha abatido sobre Filipinas el 8 de noviembre, es dramático. Los daños materiales y las pérdidas humanas son muy elevados (más de 400 muertos según las últimas estimaciones de las Naciones Unidas). Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) está ya sobre el terreno, en Manila y en la región de Samar, y despliega su acción de urgencia para responder a las necesidades prioritarias de los niños y niñas.
Casas destruidas, árboles arrancados, carreteras y puentes en ruinas, zonas inundadas, nuestros equipos en Filipinas nos transmiten imágenes del apocalipsis. La reacción de la comunidad internacional ha sido inmediata frente a esta catástrofe. Y sin embargo, la ayuda humanitaria a penas llega a los habitantes de las regiones más afectadas, como a Leyte o a Samar. Para desesperación de las poblaciones que lo han perdido todo.
La amplitud de los daños frena la llegada de la ayuda humanitaria
El tifón Haiyan ha devastado pueblos y ciudades enteros. En un radio de 50 km al paso del tifón, las infraestructuras están destruidas en un 90% ó en un 100%. Los aeropuertos acaban de reabrir, a excepción de Tacloban cuyos vuelos son todavía limitados. La presencia de escombros en las carreteras, la falta de camiones y de gasolina frenan los desplazamientos. El acceso es extremadamente difícil tanto para la población que intenta huir como para la ayuda humanitaria que intenta aunque en vano trasladar material de primeros auxilios. Todavía algunas zonas son totalmente inaccesibles.
“La situación sobre el terreno es caótica. La amplitud de los daños es tal que incluso las autoridades no tienen casi medios para evaluar su extensión real”, nos informa Geoffrey Cordell, miembro del equipo de urgencia de Tdh y presente en Filipinas desde el comienzo de la semana. 
Tdh responde a las necesidades prioritarias
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), 11,5 millones de personas, o sea un habitante de Filipinas de cada 10, están afectados. Entre ellos 4,5 millones de niños y niñas, según UNICEF. Cerca de la mitad de las personas desplazadas son menores, algunos no acompañados o separados de sus padres, todos han perdido sus referentes. Particularmente vulnerables, ellos necesitan acceso a la salud, a la alimentación, al agua potable y al saneamiento a corto plazo. También necesitan educación y protección. Para reconstruirse, también necesitan jugar y sentirse seguros.
Hace cuatro días que Tdh ha desplegado un equipo de evaluación sobre el terreno, a la vez en Manila (la capital) y en la provincia de Samar, una de las más duramente castigadas. Nuestro equipo está compuesto de expertos en protección a la infancia, sanidad agua y saneamientos, con el fin de llevar a cabo los proyectos de primera urgencia. Numerosos miembros del equipo nacional de Tierra de hombres Holanda (ya presente en Filipinas con otros proyectos de desarrollo), también víctimas ellos mismos, han dejado de lado sus compromisos familiares para evaluar las necesidades de la población. 
Tdh colabora estrechamente con las autoridades filipinas y con otras organizaciones sobre el terreno, para poder optimizar la ayuda. En un primer momento, el equipo de urgencia se moviliza para socorrer a 20.000 familias, o sea a cerca de 100.000 personas. Para esto esperan distribuir refugios de urgencia y bienes de primera necesidad  (kits de higiene, ropa y mantas), desarrollar acciones vinculadas al agua y al saneamiento, apoyar la educación de los niños y niñas distribuyendo material escolar. Deseamos también priorizar la protección a los menores separados o no acompañados poniendo en marcha sistemas de protección a la infancia, para prevenir, entre otros, los riesgos de abusos, tráfico y explotación. También desarrollamos proyectos de salud materno-infantil y de prevención de la desnutrición. 
Actualmente hacemos un llamamiento para recibir vuestro apoyo. Vuestros donativos directos permiten a Terre des hommes / Tierra de hombres poder actuar rápidamente y de manera autónoma. La población filipina necesita de la ayuda internacional para ponerse en pie. Dadles un donativo ahora.  

El tifón Haiyan asola Filipinas causando más de 10.000 muertos

El 7 y 8 de noviembre se produjo uno de los tifones más violentos y más mortíferos que la tierra haya conocido. Su paso ha devastado 9 regiones de Filipinas, dejando a 9,8 millones de personas empobrecidas. El mes de noviembre es conocido en esta región por sus ciclones, pero esta nueva catástrofe natural es de una magnitud dramática. Mientras que se moviliza la comunidad internacional, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) se prepara para una intervención de urgencia para acudir en ayuda y proteger a las familias, niñas y niños víctimas.
El Tifón Haiyan ha soplado con vientos devastadores de hasta 375 km/h, arrancando miles de casas, y destruyendo carreteras, puentes y aeropuertos. Ciudades y pueblos enteros son por ahora inaccesibles; del 70% al 80%  de las infraestructuras están destruidas. Sin electricidad, los habitantes están completamente aislados. El presidente filipino Benigno Aquino ha declarado el estado de catástrofe natural: las pérdidas humanas son muy elevadas (más de 10.000 muertos), sin tener en cuenta todavía a los habitantes de las nuevas ciudades como Guiuan, pequeña ciudad  en la provincia de Samar que ha sido destruida en gran parte, donde viven unas 40.000 personas. Las Naciones Unidas  han contado también cerca de 1.000.000 de personas desplazadas de las cuales muchas de ellas no tienen acceso al agua, a la alimentación o a los medicamentos.
Según los expertos, el ciclón es comparable al Tsunami que asoló el Sur de Asia en 2004. En efecto, la mayoría del daño y de las pérdidas humanas parecen ser causados por olas de varios metros de altura, cubriendo ciudades enteras. Las provincias de Samar y de Leyte se han visto particularmente afectadas y las ayudas luchan por llegar a las regiones más afectadas. Otros pueblos han sido completamente arrasados y por el momento, no existe ningún medio para llevar la ayuda humanitaria y material.
“Estamos cada vez más preocupados por la gente de la que no tenemos noticias. Los daños son enormes, desde las casas hasta las infraestructuras, pasando por la agricultura, que es la que les permite vivir, todo está destruido. Lo que es más inquietante es no saber todavía realmente la magnitud de los daños”, cuenta Ola Fagan, de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) en Filipinas.
La ayuda de urgencia internacional se moviliza
Todos los actores del mundo humanitario se han movilizado ya a fin de llevar a cabo un proceso de urgencia para acudir en ayuda de los millones de víctimas. Sobre la base de las lecciones aprendidas durante las catástrofes precedentes, ONGs, colaboradores y otras instancias se coordinan a fin de optimizar sus intervenciones y maximizar la distribución de alimentos, refugios de urgencia, agua potable, etc.
En Tacloban City, una de las ciudades más afectadas por el paso del ciclón, se han puesto en marcha alrededor de 13 centros de evacuación que acogen ya a cerca de 15.000 personas. Sobre el terreno, un periodista de Al-Jazeera explica que “la gente busca incansablemente a sus parientes desaparecidos y se ponen también a buscar comida y agua que son difíciles de encontrar”. Además de las necesidades básicas tales como la comida y la asistencia, hay necesidad de aportar un encuadre psicológico y un apoyo moral enorme. Miles de personas se sienten traumatizadas por la catástrofe natural que acaban de sufrir, y muchos de ellos han perdido a sus parientes y los están buscando. Familias, niñas y niños deben beneficiarse de un apoyo psicológico lo más rápidamente posible. 
Tdh se prepara para auxiliar a las personas supervivientes
Presente sobre el terreno a través de sus colaboradores, Tdh ha decidido lanzar un proyecto de urgencia a fin de acudir en ayuda de las familias y de los niños y niñas víctimas del tifón. Las primeras prioridades llevan al terreno refugios de urgencia, acceso al agua potable y equipos de purificación de agua que previenen la aparición de enfermedades. Por otro lado, es primordial recibir a los niños y niñas en apuros y escucharles. Según UNICEF, podrían verse afectados por las consecuencias del tifón hasta cuatro millones de niños y niñas.
Varios miembros de nuestro equipo de urgencias está  ya en camino a Filipinas. Sobre el terreno, van a ponerse en contacto con las autoridades y las organizaciones ya activas a fin de identificar las necesidades que hay que cubrir de urgencia.
Tdh lanza desde ahora un llamamiento para donar a favor de los supervivientes del tifón Haiyan donar a favor de los supervivientes del tifón Haiyan. Vuestro apoyo permitirá a los equipos de Tierra de hombres y a sus colaboradores llevar auxilio y ayuda a las miles de familias, niñas y niños que la necesitan. Cada minuto cuenta. 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Suiza - Un congreso para mejorar la protección de los niños y niñas migrantes


Más de 30 millones de menores que atraviesan el mundo son emigrantes. Solos o acompañados han abandonado sus casas por propia voluntad o a la fuerza, bien por dentro de las fronteras de su país o por fuera. El 4 de noviembre en Berna, Tierra de hombres (Tdh - Ayuda a la infancia) ha organizado un congreso para poner en común soluciones que permitan una mejor protección a esta población tan frágil.
Antes que emigrantes, son menores. Su número aumenta al agravarse los conflictos armados y las crisis. Solamente en Lampedusa, miles de niños y niñas, la mayoría no acompañados, han llegado estos últimos meses. Sin embargo, los derechos y las necesidades de los menores emigrantes son ampliamente ignorados por las autoridades y por la opinión pública, que suele verlos como una amenaza.
Las políticas migratorias que se derivan de estas percepciones negativas están muy a menudo en contradicción con la Convención de Naciones Unidas para los Derechos de la Infancia. Detención administrativa de los menores, retornos forzados, no respeto al interés superior del menor y tantas otras  prácticas para vigilar la seguridad que son nefastas para los jóvenes emigrantes.
El lunes 4 de noviembre en Berna (Suiza), un congreso permitió abordar los riesgos existentes para los menores no acompañados, en el mundo y en Suiza: abusos, explotación y malos tratos, y sobre todo identificar las soluciones para poder protegerles mejor en el futuro.
Este congreso estuvo organizado en el marco de la campaña «Destino desconocido» de la Federación Internacional  Tierra de Hombres (TDHIF), de la cual son miembros Tierra de hombres-Ayuda a la infancia (Lausana) y Tierra de hombres Schweiz (Bâle).

Malí - Una familia de corazón para Mamadou

País desértico y pobre, la situación económica de Malí es difícil.  La inseguridad alimentaria y las tasas de desnutrición son elevadas y agravadas después del comienzo del conflicto armado. Es costumbre que las niñas de zonas rurales abandonen su pueblos para buscar trabajo en la capital, donde a menudo son empleadas como sirvientas domésticas. A veces muy jóvenes, solas y vulnerables, son víctimas de violencia y de abusos, pudiendo producirse embarazos no deseados. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) interviene en Malí en el marco de un proyecto de apoyo, prevención y protección a la infancia más vulnerable en la región de Segou. David Dandres, Desk Officer de Tdh, nos cuenta la historia de Mamadou y su nueva mamá, ha recogido el testimonio durante una misión reciente.
En el pueblo de Dougabougo, en el distrito de Markala en Malí, es un día de mercado como cualquier otro. Una jovencita pregunta a una familia del barrio si puede usar su baño. Ella lleva un bebé en su espalda, pero una vez sale del baño ella ya no lleva al bebé. Sin embargo, nadie se ha dado cuenta. Poco tiempo después, se oye un grito que proviene del baño, suscitando la curiosidad y la sorpresa de los miembros de la familia, que descubren en el agujero a un niño de apenas cuatro meses, todavía vivo. La ama de casa, de acuerdo con su marido, decide quedarse con el bebé y le llama Mamadou*.
Desnutrido y visiblemente muy débil, el niño es llevado por su nueva familia de acogida al centro de salud,  apoyado por Tdh. El personal sanitario informa al trabajador social de Tdh, que organiza en ese momento actividades de apoyo específicas.
Además  de los cuidados sanitarios, Mamadou recibe de Tdh ropa y un apoyo alimentario, mientras que su nueva familia es apoyada a nivel socio-económico para asegurar al niño no solo sus necesidades primarias sino también los medios para crecer en buenas condiciones. Se ha puesto en marcha una actividad comercial de venta de ropa de segunda mano de acuerdo con la nueva madre, que desde ahora podrá asegurar la educación y el buen desarrollo alimentario y social del niño gracias a los ingresos que le reporte esta actividad.
Después, la voluntad de la nueva familia es adoptar al niño de manera legal, el equipo de Tdh ha intervenido con un trabajo de apoyo y consejo junto a los servicios de tutela para apoyarles en el proceso de adopción.
Aunque el abandono de un niño es ilegal y perseguido por el código penal de Malí, estos sucesos desgraciadamente son bastante frecuentes. Una de las causas principales está ligada al fenómeno de “las niñas migrantes”. Un gran número de jovencitas son empujadas a abandonar a sus familias y su pueblo para buscar trabajo en la capital, a menudo como empleadas domésticas, con el fin de hacerse el ajuar para su futuro matrimonio. Llegadas a Bamako, a veces son víctimas de violencia y abuso que conduce a menudo a embarazos precoces. Ellas deciden entonces regresar a su pueblo pero sin poder llevarse al niño o niña por miedo a las consecuencias sobre ellas mismas y sobre la reputación de sus familias.
Tdh trabaja con las comunidades para favorecer la mediación familiar entre las jóvenes y sus familias y resuelve los casos de ruptura familiar a fin de reducir el riesgo de abandono de menores.
*Nombre ficticio