jueves, 19 de diciembre de 2013

Burkina Faso - Evitar la prisión a los niños y niñas, una obligación a poner en práctica

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En Burkina Faso, los menores que cometen actos de delincuencia son generalmente condenados a penas de prisión. Sin embargo, según la Convención de los Derechos de la Infancia, la privación de libertad de un menor debe ser una medida de último recurso y limitarse a casos excepcionales.  Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) se ha comprometido desde 2010 a ayudar al Estado a poner en marcha medidas alternativas a la prisión, o sea, medidas educativas, tales como trabajos de interés general, los alojamientos en centros y en familias de acogida  para asegurar a los niños y niñas un futuro mejor y evitar reincidencias. 60 agentes y oficiales de la policía judicial, primeras autoridades con las que entra en contacto el menor, acaban de recibir una formación para poner en práctica medidas alternativas sobre todo la mediación penal. Este taller fue inaugurado por el Ministro de Justicia de Burkina Faso que ha demostrado así su compromiso con la aplicación efectiva de una justicia restaurativa para los menores en conflicto con la ley.
Las estadísticas penitenciarias de estos últimos años en Burkina Faso muestran que la delincuencia juvenil ha aumentado en proporciones inquietantes. Desgraciadamente, los factores económicos y sociales que llevan a los niños y niñas a cometer infracciones siguen estando fuertemente ancladas en la sociedad de Burkina. Se trata de la pobreza, la violencia, la falta de educación, la ruptura de la célula familiar, la emigración y la trata de menores. A la vista de estos factores que predisponen a los menores a actos de delincuencia, Tdh, en colaboración con Unicef, acompaña al Estado de Burkina Faso en la puesta en marcha efectiva de una justicia reparadora a través de la aplicación de medidas alternativas a la prisión de los menores.
Sin embargo, desde el lanzamiento del proyecto, la promoción de estas medidas ha conocido una escasa implicación de los agentes y de los oficiales de la policía judicial, mientras que estas medidas deben empezar desde la fase policial. El pasado 24 y 25 de octubre ha sido la ocasión para que Tdh reúna a más de 60 agentes y oficiales de la policía judicial con el fin de formarles en sus papeles a la hora de hacerse cargo de un menor en conflicto con la ley; en su implicación en las medidas de distracción y en su colaboración con los servicios sociales.
Durante la ceremonia de apertura, David Kerespars, jefe de la delegación de Tdh en Burkina Faso, ha defendido la posición de Tdh y ha expuesto también las obligaciones de los Estados: “La promoción de estas medidas se basa en varias razones, entre las cuales, la obligación de defender el interés superior del menor en conflicto con la ley.  El interés superior del menor no es un concepto idealista humanitario sino un instrumento jurídico que intenta asegurar el bienestar de los niños y niñas”. La justicia reparadora defendida por Tdh permite no solo asegurarse que este criterio es bien entendido en el momento de decidir, cuando se toma una decisión de justicia para un niño o niña, sino también evitar la estigmatización de los menores que franquean las puertas del universo carcelario. Esta justicia considera a la víctima, implica a la comunidad y trata eficazmente las causas del comportamiento delictivo. Las medidas alternativas a la prisión aumentan las oportunidades de los menores de llegar a ser adultos productivos y jugar roles constructivos para la sociedad.
El Ministro de Justicia, Dramane Yameogo,  compartirá su apoyo con los profesionales reunidos durante este taller: “Si el interés y los beneficios de las medidas alternativas a la prisión no son siempre denegadas, si las medidas alternativas a la prisión permiten luchar contra la superpoblación carcelaria que es un verdadero problema para nuestro sistema penal, si las medidas alternativas a la prisión favorecen sobre todo la reinserción social de los delincuentes y reducen los riesgos de reincidencia, es entonces la ocasión de tender la mano a estos menores que esperan tanto de nosotros y que solo piden una cosa: una única oportunidad que les oriente sobre el buen camino”.
En este día, gracias a la intervención de Tdh, cerca de 200 niños y niñas se han podido beneficiar de las medidas alternativas  y así abandonar su lugar de detención. Algunos se han reunido con sus familias, otros han acudido a formación profesional o escolar y así se han beneficiado de una nueva oportunidad para su futuro.

Entrevista con el Ministro de Justicia de Burkina Faso, Dramane Yameogo:

¿Cuál es la situación actual de la justicia juvenil en Burkina Faso?
La justicia juvenil en Burkina Faso constituye un sector prioritario para el gobierno. A nivel del Ministerio de Justicia, hemos puesto en pie tribunales para los menores, se han añadido otros tres este año, lo que hace alrededor de 5 tribunales. Pensamos que este sector merece nuestra atención para tener la oportunidad de ocuparse de la delincuencia juvenil porque la delincuencia relativa a la infancia es una delincuencia que causa daño a nivel de la sociedad pero es también una delincuencia que si no es dominada se va a acrecentar, a reforzar en el futuro a medida que el niño o niña va creciendo. Burkina Faso en su política nacional de justicia ha dado privilegios a este sector y trabaja para mejorarlo a fin de que esta justicia juvenil pueda contenerse en circunstancias aceptables a razón de nuestros compromisos internacionales y de nuestra opción política que van a tratar de garantizar una sociedad tranquila ahora y en el futuro.
Tdh interviene desde 2010 en apoyo de la justicia juvenil en Ouagadougou, Bobo y Tougan. ¿Ven una evolución del sistema de justicia para menores en estas tres ciudades después de la intervención de Tdh, en comparación de los años precedentes y a otras regiones del país?
Si, en Ouagadougou, Bobo Dioulasso, Tougan, este fenómeno ha mejorado bastante y pensamos que es debido principalmente a la visión de nuestro gobierno y también al apoyo de nuestros colaboradores como Tdh. Actualmente el seminario que Tdh organiza está destinado a los actores esenciales de la cadena penal como son los agentes y oficiales de la policía judicial. Cuando estos agentes vuelven con el método aprendido y el comportamiento que hay que respetar del delincuente menor que se presenta ante ellos, van a incidir sobre la mejoría del trato a los menores, sobre la educación. Porque esta forma de justicia tiene una vocación reparadora, educadora a ojos del menor. La acción de Tdh ha impactado positivamente en la tasa de delincuencia juvenil en las localidades de intervención.
Actualmente, policías, gendarmes y abogados asisten a una formación sobre medidas alternativas a la prisión para delincuentes menores. ¿Cuáles son las principales dificultades en la puesta en marcha efectiva de estas medidas alternativas?
Las principales dificultades en la puesta en marcha de estas medidas se fundamentan sobre varios fenómenos. Es preciso primero saber que un menor en conflicto con la ley es un menor que ha violado una norma de la ley. Cuando esta norma es violada a nivel de una sociedad, hay una ruptura, hay una víctima y hay una sociedad que se precia. Generalmente la gente ha cogido el hábito  de que cuando hay una violación de las leyes, la consecuencia lógica es la cárcel sin tener en cuenta la fragilidad del autor o del presunto autor de la infracción. Y cuando esto no se hace sobre el terreno, no es raro que algunos lo interpreten como una forma de negación de justicia. Este pensamiento social existe y hace que a nivel de nuestras estructuras, debamos tener marcos apropiados para la puesta en marcha de estas medidas alternativas a la prisión. Sobre todo centros de detención, quizás en medio abierto donde podamos recibir a estos menores en conflicto con la ley, intentar darles una educación profesional, cívica, jurídica, con el fin de que pueda comprender que les interesa para escapar de esta vida que les lleva a delinquir y reinsertarse socialmente. Si estas estructuras están consolidadas e implantadas por todas partes en Burkina Faso, esto va a contribuir a hacer posible la puesta en marcha de esta política de justicia reparadora.
Las estructuras actuales son a menudo reticentes a recibir a los jóvenes delincuentes, lo que impide la puesta en marcha de estas medidas alternativas. ¿Habéis previsto algo para influir en estas estructuras y permitir a los menores poder acudir efectivamente a estas estructuras y realizar las medidas alternativas?
Lo que es factible es una forma de sensibilización a los actores diciéndoles que no se trata de un favor que se hace a las personas para respetar nuestros sentimientos. Es una visión estratégica que parte de dos puntos racionales: el menor es una persona frágil, una persona rápidamente influenciable, es preciso una justicia específica para evitar que tome el camino de una delincuencia más grave. Se trata también del compromiso internacional del cual Burkina ha tomado parte y que es preciso respetar. Por lo tanto, los actores deben hacerse a la idea de que es preciso trabajar en la puesta en marcha de esta política.