jueves, 10 de octubre de 2013

Crisis siria - Los países anfitriones llegan a la saturación

Mientras que las negociaciones sobre la utilización de armas químicas está en las portadas  de los medios, la población siria, sus millones de refugiados y los países vecinos que les acogen en masa, ven ensombrecer su destino. En Líbano,  la capacidad de acogida está ampliamente saturada y las carencias se hacen sentir en todos los campos, en  la salud, en la educación y en el trabajo. La comunidad internacional debe procurar un apoyo más importante en los países de acogida, sobre todo aceptando nuevos contingentes de refugiados y procurando ayuda económica directa, como sugiere el Alto-Comisariado para los Refugiados (UNHCR).
El conflicto en Siria, que causa estragos desde hace más de dos años, no muestra ningún signo de debilitamiento y el flujo de civiles que huyen de los combates hacia los países vecinos está en constante aumento. La situación ha traspasado el umbral crítico en numerosos países de acogida, como Líbano, y la ayuda internacional hoy en día es insuficiente: de los 4,4 miles de millones de dólares solicitados a los Estados para asistir a los refugiados, solo se ha podido reunir la mitad a día de hoy. 
Líbano: una situación difícilmente sostenible
Con más de 750.000 refugiados oficialmente registrados y una estimación global de cerca de un millón de sirios, la acogida y la integración de los refugiados en Líbano llega a ser cada vez más difícil. Para este país, que cuenta con menos de 4,5 millones de habitantes, el impacto de esta afluencia se hace sentir con fuerza. Los servicios públicos están desbordados y las condiciones de vida de los refugiados son preocupantes: insalubridad, inseguridad y falta de asistencia médica constituyen el día a día de muchas familias.
El mercado de trabajo también está muy tocado: según las previsiones del Banco Mundial, el chabolismo podría llegar a una tasa del 20% de aquí a 2014, o sea se multiplica por dos desde el comienzo del conflicto. Ha aparecido una gran competencia entre libaneses y refugiados sirios para obtener un puesto de trabajo, creando importantes tensiones sociales.
El trabajo de los niños y niñas refugiados también es una fuente de preocupación. Se observa una presencia creciente de menores obligados a trabajar sobre todo en los campos, como atestigua este reportaje de la BBC  (video en inglés) con el fin de asegurar un aumento de los ingresos para la supervivencia de la familia.
Apoyar activamente a los países de acogida
Para la UNHCR, la losa sobre los países limítrofes es demasiado pesada para que lo lleven ellos solos. Según Antonio Guterres, Alto Comisionado para los Refugiados, “algunos de los países afectados podrían necesitar un soporte directo en sus presupuestos. Varios países de acogida necesitan una inversión masiva a largo plazo, teniendo en cuenta que los retos a los cuales hacen frente van a acrecentarse”. El aumento de la ayuda humanitaria no es una respuesta suficiente. La solución debe incluir más adelante una importante ayuda financiera directa para los países de acogida.
Llamada a la comunidad europea
A la vista de la situación, la Federación Internacional de Tierra de hombres, de la cual nuestra Fundación es miembro, ha lanzado una llamada el 8 de septiembre de 2013 para exhortar a la Unión Europea a aumentar sustancialmente la ayuda humanitaria y ampliar la capacidad de acogida de los estados miembros a favor de las víctimas de la guerra de Siria.
Recordamos también que Suiza por su lado,  se ha comprometido a acoger a un contingente de 500 refugiados sirios por un período de tres años. Un programa de integración de un montante de 12 millones de francos suizos deberá ponerse también en marcha.
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