lunes, 14 de octubre de 2013

Burkina Faso - Salir del infierno de las minas de oro

En el marco de su programa de protección en Burkina Faso, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ayuda a los niños y niñas que trabajan en las minas de oro artesanales a encontrar una alternativa al trabajo peligroso y agotador que efectúan diariamente. Contamos la historia de dos jóvenes que, gracias al apoyo de nuestra Fundación y de sus colaboradores, han podido salir de este infierno. 
A los 14 años, Ousseini trabajaba ya en las minas de oro. Su trabajo consistía en entrar en galerías estrechas e inestables, a 25 metros de profundidad, para extraer bloques de piedra. Una tarea extenuante y muy peligrosa, los corrimientos de tierra son frecuentes en estas minas artesanales.
El joven ha sido entrevistado por Tdh que le ha propuesto seguir un aprendizaje. Durante tres años, Ousseini ha aprendido el oficio de soldador en el centro de la Agencia Nacional de Empleo (ANPE) de Fada.
Actualmente, Ousseini tiene 18 años. Vive en la región de Zorgho y trabaja en un taller de soldadura, que ha abierto gracias a la ayuda de Tdh con otros dos compañeros. Este trabajo le permite asegurar su sustento diario sin tener que arriesgar su vida en las profundidades de la mina buscando filones de oro inciertos. También le llega para ayudar económicamente a sus padres que se han quedado en el pueblo.
Ali Abdoulay, no tenía 10 años cuando empezó a frecuentar el aurífero de Gangaol, cerca de la ciudad de Dori, como muchos niños de su pueblo. Realizaba trabajos de triturar roca, de tamizar y de lavado con mercurio: “Todo era muy duro y muy a menudo terminaba con las manos vacías”. Pasó cerca de tres años agotadores con trabajos demasiado penosos para sus pequeños brazos infantiles.
Un animador comunitario que trabaja para Tdh reparó en el joven Ali y le propuso integrarse en un programa que apoya a los niños de las minas de oro ofreciéndoles alternativas, tales como la formación profesional. Así durante tres años el jovencito ha seguido un curso de soldador en la ANPE de Dori: “He encontrado mi paso por la ANPE muy edificante pues me ha permitido codearme con otros niños venidos de otros lugares y compartir muchas cosas con ellos”. Actualmente con 17 años ha podido abrir su propio taller de soldadura y tiene confianza en su futuro.
Hacia una vida mejor
Mirando hacia atrás, Ousseini se da cuenta del camino recorrido: “Cuando comparo mi vida actual con la de los compañeros que han quedado en la mina, no puedo más que alegrarme. Todos están supeditados actualmente a la escasez del filón que les obliga a vender todos sus bienes y algunos se dedican al robo y a la delincuencia. Otros han muerto en los agujeros y otros están heridos. Si Tdh no hubiera aparecido en mi vida, estaría seguramente viviendo una vida en condiciones precarias como mis compañeros de la mina”.