viernes, 13 de septiembre de 2013

«Salvar el mundo», ¿un oficio como cualquier otro?


De la Orden de Malta a los French Doctors (MSF), pasando por la creación de la Cruz Roja, la historia de la ayuda humanitaria es tan larga como rica. Aunque durante mucho tiempo fue gestionada por la iglesia, los gobiernos y las sociedades civiles poco a poco se han encargado de la asistencia de las víctimas y de la política de lucha contra la pobreza a través del mundo. El sector cada vez está más reagrupado y profesionalizado, actualmente, un abanico de oficios y de competencias extremadamente largo. Pero entonces, ¿qué es lo que caracteriza a los oficios humanitarios?
Trabajar en lo humanitario es el sueño de más de un idealista. Sin embargo, la descripción precisa de lo que representa el trabajo de un profesional del sector es relativamente impreciso. En realidad, no se trata tanto de un oficio como de un conjunto, muy amplio, de profesiones: del médico al ingeniero, pasando por el jurista o el educador especializado, los oficios son tan variados como las actividades en las que las organizaciones humanitarias participan. Si el compromiso y la motivación por la causa defendida son decisivos, la profesionalización del sector demanda cada vez más cualificación.
1. Trabajar aquí y allá
El terreno constituye naturalmente el epicentro de las actividades de una organización humanitaria. Las ONG trabajan cada vez más con personal nacional y utilizan el saber hacer local, particularmente en el caso de actividades centradas sobre el desarrollo. Los puestos para los expatriados están dedicados principalmente a la logística, la administración y para técnicos  expertos, todo bajo la supervisión de coordinadores locales y del jefe de la misión (o jefe de la delegación). El que representa a la organización junto a las autoridades locales, nacionales o internacionales.
En la sede, hay una organización similar a la del terreno, pero a un nivel más global (a menudo estructurada por países o por zonas geográficas) y que tiene ante todo un papel de apoyo a las misiones. Estos empleos están generalmente reservados a las personas con experiencia significativa sobre el terreno. También es el lugar de actividades de apoyo, tales como la búsqueda de fondos o la gestión de los recursos humanos o de la sensibilización, como la comunicación o los informes.
2. Saber-hacer y saber estar
Si los conocimientos técnicos son indispensables, las cualidades y las competencias humanas son tan importantes o más. Es preciso ser flexible, saber gestionar el estrés y tener una mente sólida para adaptarse a las circunstancias imprevisibles del terreno, en contextos que pueden ser difíciles y hasta peligrosos. Saber trabajar en grupo y poseer grandes aptitudes para relacionarse son las cualidades esenciales, tanto o más que el trabajo que se realiza muy a menudo en el seno de equipos pluriculturales. Siempre es fundamental demostrar compromiso y adherirse a los valores de la organización.
3. El trabajo en Tierra de hombres
Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ha escogido trabajar con un número reducido de expatriados: no es raro que solo el jefe de la delegación sea un expatriado. El resto de los equipos está compuesto por empleados nacionales reclutados localmente. Esta manera de funcionar permite a la vez beneficiar el saber-hacer local, desarrollar las competencias, reducir los costes y crear empleo en los países donde los puestos de trabajo a menudo escasean cruelmente.
Tdh da una gran importancia a la capitalización del conocimiento y busca conservar su personal expatriado. La duración máxima del puesto de delegado en un país es de cinco años pero se hacen esfuerzos significativos para permitir al empleado expatriado encontrar un lugar en otro país de intervención. La multiplicación de las experiencias sobre contextos geográficos diferentes acumula una suma de conocimientos preciosos para nuestros colaboradores.
4. Competencia y desensibilización
El futuro del oficio humanitario reserva numerosos retos. La competencia entre ONGs es más fuerte que nunca. Las grandes organizaciones proponen condiciones atractivas que las pequeñas ONGs apenas pueden cumplir. Atraer a las mejores personas y conservarlas es un reto. La búsqueda de fondos y la comunicación toman una parte cada vez más importante en la actividad de las organizaciones. Las ONGs deben redoblar sus esfuerzos y creatividad para desmarcarse y atraer la atención de una población que no parece tan sensible a la acción humanitaria como antes.
Con sus 50 años de experiencia, nuestra fundación ha sabido adaptarse a la evolución del sector. Armados de nuestro saber-hacer, de nuestros sólidos colaboradores y con el apoyo de nuestros fieles voluntarios y de numerosos donantes, nos ponemos en marcha para ser la primera organización de ayuda la infancia en Suiza.
El personal expatriado de Tdh en cifras
- Número de expatriados : 66 de los cuales 33 jefes de delegación
- Hombres : 57% – Mujeres : 43%
- Edad media : 41 años
- Idioma de trabajo: inglés: 54%; francés: 35%; español: 7.5%; otros: 3.5%