miércoles, 31 de julio de 2013

Testigo y menor - Pero niño o niña ante todo

Para un menor víctima o testigo de violencia física, sexual o psíquica, el proceso judicial es una experiencia que puede ser traumática. Las amenazas que pesan sobre su integridad física son numerosas: miedo a las represalias, miedo a ser rechazado por el entorno, sentimiento de culpabilidad o simplemente  miedo a no ser creído. ¿Cómo conjugar desde fuera la protección de la víctima menor con la necesidad de aplicar un justicia equitativa? Numerosos métodos permiten asistir al niño o niña durante toda esta prueba asegurándose del valor jurídico de su testimonio. En su programa de protección de menores víctimas de abusos sexuales, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ha llegado a ponerlos en práctica.
El principio que guía toda acción que implica a los menores es el de priorizar el interés del niño o niña. Esta regla fundamental está inscrita en la Convención relativa a los Derechos de la Infancia, firmada por 192 Gobiernos. Todas las partes implicadas (jueces, fiscales, investigadores, abogados, psicólogos, médicos, trabajadores sociales) tienen la responsabilidad de proteger a la infancia en su integridad física, psíquica y emocional durante todo el proceso judicial, que va desde la identificación del delito en el juzgado, pasando por la investigación. 
Para ayudar a los profesionales de la justicia y a las autoridades vinculadas a respetar este principio, UNICEF ha publicado en 2009 un folleto que describe  las prácticas recomendadas para la recogida de testimonios de menores víctimas o testigos de crímenes. Éstas vigilan que la participación del menor sea más fácil, menos estresante y no ocasionen daños físicos o emocionales.
Crear un entorno seguro
Es primordial asegurarse de que el menor quiera atestiguar y que esté preparado para sufrir esta prueba. Este largo proceso debe realizarse con un enfoque positivo que pueda ayudar al niño o niña a recuperarse del traumatismo sufrido.
La primera etapa consiste en designar a una persona de apoyo que ejerza el oficio de guardián del menor a lo largo de todo el proceso judicial. Siguiendo la ley, puede ser una persona escogida por el niño o niña, un amigo o un miembro de su familia, un trabajador social cualificado o cualquier persona aprobada por el tribunal. Su presencia, constante, debe ser tranquilizadora para el menor y su proximidad le debe permitir sentirse seguro. Dentro de la misma óptica, es recomendable que las personas que tienen que interactuar con el menor sean limitadas y siempre las mismas a lo largo de todo el proceso. Estar en contacto con caras familiares y tranquilizadoras ayuda enormemente al menor a confiarse.
La  preparación de la víctima o del testigo para el proceso judicial constituye una fase clave. Estando familiarizado con el tribunal, sus procedimientos y lo que se espera de él, si debe comparecer ante la Corte, el menor estará menos intimidado y más confiado. Es importante que tenga sentimiento de control. El riesgo de que se desestabilice durante el proceso se reduce enormemente. 
Recoger las palabras de un niño o niña requiere un cuidado muy particular. No debe sentirse intimidado, ni perseguido y no debe tener la impresión de sufrir un interrogatorio. Además es recomendable limitarse a un solo entrevistador. El cuestionario puede tomar formas variadas y utilizar objetos (cartas, fotos, juguetes, dibujos) que ofrezcan al menor la posibilidad de explicarse de la manera que mejor le parezca.
Proteger a las victimas de abusos sexuales en Colombia
En sus programas de protección a la infancia, Tdh ha confrontado las situaciones donde los menores víctimas de abusos son llamados a declarar contra sus agresores. Sobre todo en el caso del programa de protección de menores víctimas de abusos sexuales en Cartagena, Colombia. Tdh se ha comprometido en la promoción del interés superior del menor en todos los procesos jurídicos y proporciona asistencia y formación a los operadores de la justicia.
En 2013, la protección a los menores durante los procesos judiciales en la ciudad colombiana ha mejorado enormemente, sobre todo gracias a la puesta en marcha de la habitación de Gesell. Este dispositivo permite crear un espacio seguro para interrogar al menor. Allí puede ser observado y filmado a través de un espejo sin azogue. Una única entrevista puede ser realizada en las condiciones que le sean más favorables.
Actualmente, el eje de representación jurídica del programa ha permitido la realización de 70 pleitos y la condena de 28 explotadores sexuales.