domingo, 21 de julio de 2013

Las comunidades gitanas, víctimas de exclusión tanto en su casa como en otros lugares

Excluidos en su país de origen, también son expulsados de los países donde intentan migrar. ¿Qué solución les queda a las comunidades gitanas para encontrar un empleo, vivir en un alojamiento decente, escolarizar a sus niños y niñas, en resumen, vivir una vida normal? Las personas gitanas son víctimas de prejuicios, de exclusión social y sobre todo los niños y niñas son los más afectados. A menudo sin escolarizar, están obligados a realizar actividades ilegales para atender a las necesidades de su familia. Entonces estos menores son vulnerables y propensos al tráfico y a cualquier forma de explotación.
Según los datos recogidos por el Consejo de Europa, la población gitana cuenta entre 10 y 12 millones de personas en Europa. Las comunidades gitanas son la mayor minoría europea. También son la mayor minoría sin territorio propio. Por eso no se benefician de la asistencia de un Estado como es el caso de las minorías nacionales. 
A donde van, la población gitana es rechazada
La exclusión social de la que son víctimas en sus países de origen y las condiciones económicas y sociales a menudo muy precarias en la que ellos se encuentran, obligan a un buen número de ellos a migrar.
Sin embargo, por todas partes de Europa hacen frente a la discriminación, al chabolismo, a la exclusión social, incluso a agresiones físicas. Según una encuesta de la Unión Europea, una persona gitana de cada dos dice haber sido víctima de discriminación en los 12 meses anteriores y una de cada cinco confiesa haber sido víctima de violencia física a causa de sus orígenes.
Los prejuicios, la intolerancia y la exclusión social son la clave que frena su acceso a la escuela, al empleo, al alojamiento y a los servicios públicos básicos.
Los niños y niñas, vulnerables y manipulados
Las personas gitanas migrantes raramente tienen los medios para asegurarse el mínimo necesario para el desarrollo de sus niños y niñas. Así, al igual que los adultos, estos menores duermen a veces fuera, sin abrigo. Las condiciones de vida no les permiten gozar de sus plenos derechos como la educación y que comprometen gravemente su futuro.
Las personas gitanas representan del 50 al 80% de las víctimas del tráfico en Europa, de las cuales el 20% son niños y niñas. Los niños y niñas gitanos son alentados, incluso obligados, por sus padres o tutores, a entregarse a actividades a veces ilegales que pueden entorpecer su desarrollo. Entre estas actividades: la mendicidad, el trabajo en la calle, el robo, el hurto y de manera muy marginal la explotación sexual comercial.
Los delincuentes a menudo son jóvenes de 10 a 12 años, a menudo niñas, completamente manipuladas por los adultos.
Tdh trabaja para la inclusión social de los niños y niñas gitanos
Desde hace más de 20 años, Tdh esta trabajando junto a la población gitana en Europa del Este, sobre todo en Albania , Rumania y Kosovo. La Fundación trabaja conjuntamente con las autoridades locales, las instituciones sociales y las familias mismas sobre los proyectos de apoyo a los “sistemas de protección a la infancia”, a fin de proteger a los niños y niñas contra los riesgos de abuso, explotación y tráfico.
Uno de los objetivos de Tdh es asegurar la mezcla de las poblaciones gitanas y no gitanas. Es preciso favorecer la inclusión social y animar a la realización de actividades comunes. Esto pasa por hacerse cargo de los niños y niñas gitanos respetando su diversidad cultural, integrando en los programas claves también a los menores no gitanos.