lunes, 29 de julio de 2013

La detención no es una fatalidad

Cerca de un millón de niños y niñas se encuentran en este momento privados de libertad. Esta tendencia se acrecenta en respuesta a las políticas de seguridad. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) se posiciona a favor de una justicia restaurativa más que represiva, reparadora más que punitiva y de apoyo al desarrollo de medidas alternativas a la detención. Desde esta perspectiva, Tdh lleva a cabo sus acciones en el campo de la justicia juvenil en Afganistán.
En numerosos países, la detención es la norma en términos de sanciones par los niños y niñas en conflicto con la ley. Esto reduce sus oportunidades de llevar una vida adulta plena y productiva. Las prisiones para menores (o para adultos) muy a menudo son “escuelas del crimen” donde el niño o niña se ve privado de educación, ocio y actividades indispensables para su desarrollo psicosocial. Esta aproximación represiva no toma en cuenta el concepto del “mejor interés” del menor. Sin embargo, las alternativas existen, pero deben cambiar el punto de vista sobre la justicia juvenil. Tdh lucha para que la noción de justicia restaurativa sea el centro de las decisiones judiciales.
Aspirar a la reconciliación
La aproximación de justicia restaurativa considera el delito como una ruptura de las relaciones humanas y sociales entre el autor, la víctima y la sociedad. Estos lazos deben ser restaurados, por el interés de las diversas partes implicadas. La reparación y la reinserción de los daños sociales causados son consideradas como los mejores objetivos y el autor del delito está directamente implicado en el proceso. Una solución sobre la duración es investigar para permitir restablecer la armonía en la comunidad. Con la ayuda de un trabajo de relación entre el autor, la víctima y otros miembros de la comunidad, la justicia restaurativa aspira a la reconciliación de todas las partes implicadas.
Convencido de que esta aproximación es la más adaptada a la justicia juvenil, Tdh compromete a numerosos escalones para aplicar este proceso en diversas regiones del globo. Tdh organiza acciones de ayuda, acompañamiento psico-social del menor, seguimiento jurídico, formación de los agentes del estado (policías, abogados, jueces, agentes sociales) y prevención. La investigación y la puesta en marcha de alternativas a  la detención de los menores en conflicto con la ley es parte integrante de las actividades de Tdh en este campo.
Para alternativas a la detención en Afganistán
En 2005, siete nuevas alternativas a la detención se han añadido al Código Juvenil afgano. Los jueces tienen también la posibilidad de posponer el juicio hasta la mayoría del menor en conflicto con la ley y confiarle a los servicios sociales, a sus padres o a sus tutores o incluso permitirle cumplir su detención en su domicilio. Desgraciadamente, estas soluciones todavía se aplican poco: según un estudio de UNICEF y de AIHRC, que datan de 2008, el 71% de los niños han sido condenados a prisión a pesar de la posibilidad de conmutar estas penas por trabajo de interés general.
Tdh ayuda activamente para que otras alternativas a la detención sean consideradas prioritariamente y para que el encierro de los menores no sea utilizado más que como un último recurso, tal como explica claramente el Código Juvenil afgano. Tdh trabaja en estrecha colaboración con las autoridades, lleva a cabo investigaciones sobre el terreno para identificar las buenas y malas prácticas y forma a las partes implicadas (de entre ellos  los jueces) para aplicar los métodos alternativos.
Actualmente, 255 actores de la justicia juvenil han podido ser formados y 458 niños y niñas han podido beneficiarse de una alternativa a la detención. Estos resultados son muy estimulantes pero no deben olvidar que el número de menores encarcelados en Afganistán va en aumento. Por lo que es crucial que Tdh continúe sus acciones en el país.