domingo, 23 de junio de 2013

Marruecos – “Pequeñas sirvientas de hogar” pero grandes víctimas

A pesar del refuerzo de la legislación en el país Tdh – Ayuda a la infancia , se recogen cada año testimonios de explotación de jovencitas de zonas rurales por empleadores de la ciudad. Sobre el terreno, Tdh trabaja para acudir en su ayuda, pero también para sensibilizar a las comunidades de los riesgos para estas “pequeñas empleadas de hogar”.
En Marruecos, la emergencia de la clase media hace que una parte de las familias quieran parecer adineradas aunque no tengan los medios necesarios. Para poder tener personal en casa, algunos no dudan en emplear a jovencitas del campo, baratas y sin la suficiente edad para rebelarse.
Los “samsars”, intermediarios que proceden de los mismos pueblos que las jovencitas, las reclutan y las envían a la ciudad a trabajar como “pequeñas sirvientas”, prometiendo unos ingresos a los padres y una buena educación.
Como explica, Rkia, coordinadora de los proyectos de Tdh en Marruecos, a menudo los padres son los más ignorantes: “Uno de los principales problemas es la falta de educación de los padres. No comprenden en que consiste el día a día de las niñas colocadas en la ciudad”. Mientras que a los padres se les conceda una «paga » mensual, no saben que sus hijas no reciben educación, que son golpeadas, malnutridas, no están atendidas  y están limitadas a realizar todas las tareas domésticas.
30.000 personas domésticas a pesar de la ley que lo prohíbe
En Marruecos, el trabajo de los menores de 15 años está prohibido y una ley que regula el trabajo doméstico fue votada en 2011. Sin embargo, cerca del 10% de los niños y niñas de 5 a 14 años trabajan para que viva su familia y 30.000 de ellos están trabajando como empleadas en casas.
Más allá de las cifras, una realidad implacable: cada año, estas “pequeñas sirvientas” mueren a causa de los malos tratos de su empleador. Aunque estos dramas de repetición hayan acabado por empujar a la sociedad civil y al gobierno marroquí a movilizarse y a llevar a cabo campañas de prevención, para Rkia los resultados se hacen esperar: “La gente no está al corriente de las nuevas leyes. Aunque se explica en programas de televisión, utilizan un vocabulario totalmente incomprensible. Es preciso saber hablar llanamente y tomarse el tiempo de dialogar para que llegue el mensaje”.
Proteger a las “pequeñas sirvientas” y sensibilizar a las familias
En Marruecos, Tdh aboga para la aplicación estricta de la ley relativa al trabajo infantil. Desea poner en marcha, de acuerdo con la sociedad civil marroquí, un plan real de protección a la infancia víctima de explotación.
Los equipos crean un contacto con los empleadores a fin de proteger a las jovencitas y reinsertarlas, asegurando que tienen un acceso a la escuela o a una formación profesional, así como a los servicios sociales y sanitarios.
También llevan  cabo actividades de prevención junto a las familias y a las comunidades sobre los riesgos del trabajo doméstico y ofrecen alternativas con actividades que generan ingresos.
Para sensibilizarles, Rkia favorece el diálogo con los jefes religiosos de los pueblos: “Yo utilizo mucho la religión. El Corán incluye mensajes muy claros relacionados con la protección de las mujeres y de los niños y niñas. Discuto enormemente con los Imam de los pueblos donde intervenimos y los convenzo de compartir estos mensajes con los hombres durante la oración del viernes. Ponerse en el lugar de los aldeanos, hablar su lengua, utilizar imágenes que les hablen, es la base de toda sensibilización”.
Gracias a sus proyectos, en 2012, Tdh ha acudido en ayuda de 1.583 niñas, sin contar el apoyo y la sensibilización de esta problemática a miles de padres.
Más de 215 millones de niños y niñas trabajan todavía en el mundo…
Como cada 12 de junio, el Día Mundial contra el Trabajo Infantil ha permitido sensibilizar al público de la suerte de millones de niños y niñas obligados a trabajar, muy a menudo en condiciones de extrema precariedad, provocando un perjuicio a su salud física y mental. En esta ocasión, Tdh  intenta subrayar la amplitud de un fenómeno contra el cual se lucha desde hace 50 años.
¿Qué se entiende por “trabajo infantil”?
Las cifras de 2012 de la Organización Internacional del Trabajo  hablan por sí mismas: más de 215 millones de niños y niñas trabajan en el mundo, de los cuales 158 millones tienen entre 5 y 14 años, o sea el equivalente de un menor de cada seis.
El trabajo infantil hace referencia a todos los menores de 12 años que trabajan en alguna rama de la economía y a los niños y niñas entre 12 y 14 años que trabajan en actividades nocivas para su salud. Pero la definición hace también referencia a los niños y niñas entregados a las peores formas de trabajo, sea cual sea su edad, por ejemplo los niños y niñas reducidos a la esclavitud, reclutados a la fuerza, sujetos a la prostitución, víctimas de la trata u obligados a realizar actividades ilícitas y peligrosas.
El trabajo infantil tiene varias caras
El trabajo infantil es generalmente una necesidad de subsistencia para numerosas familias. La pérdida de actividad de los padres, la marcha del cabeza de familia, una mala cosecha, un desastre natural, la llegada de una enfermedad o cualquier otro evento imprevisto sin importar cual, puede obligar a un niño o niña a trabajar.
Sin embargo, a pesar de los altibajos de la vida que pueden golpear a una familia, los niños y niñas son generalmente las víctimas de su vulnerabilidad. En efecto, representan una mano de obra poco cualificada, flexible y de bajo costo para los empleadores o parientes poco escrupulosos.
En Asia, las muchachas son vendidas para alimentar las redes de prostitución o para trabajar como empleadas de hogar o en las fábricas de textiles. En África, los niños son explotados en las plantaciones, las minas y las niñas acaban de criadas, por ejemplo “las pequeñas empleadas de hogar” en Marruecos.
En Europa del Este, los niños y niñas sirven de mano de obra barata o aprovisionan las redes de prostitución. Además, en América  Latina, en Colombia sobre todo, las niñas son víctimas de la prostitución para responder a los apetitos perversos de los turistas.
Un grave impedimento al desarrollo físico y cognitivo del niño y niña
Más allá de los problemas físicos que pueden causar estragos, como el envejecimiento precoz, la desnutrición y también la depresión, el trabajo infantil va totalmente en contra de su educación y de su desarrollo intelectual.
La mejor prevención posible contra el trabajo infantil consiste en permitir a cada niño y niña ir a la escuela. Un niño y niña obligados a trabajar es un menor que tiene un riesgo elevado de analfabetismo y causará un gran daño para su evaluación profesional y social.
Esfuerzos suplementarios a realizar
En 2006, la OIT había fijado el año 2016 como fecha límite para erradicar totalmente las peores formas de trabajo infantil. Sin embargo, aunque el número de niños y niñas que trabajan en el mundo disminuye de año en año, disminuye menos que en el pasado, si la tendencia acaba por confirmarse no se conseguirá el objetivo.
Por esta razón, la lucha contra el trabajo infantil no debe ser un motivo de preocupación de un día, sino una prioridad de cada instante para todos los actores relacionados de cerca o de lejos con esta problemática.

Desde esta perspectiva, Tdh prosigue con sus esfuerzos. En 2012, no son menos de 175.000 personas las que se han podido beneficiar de los proyectos de lucha contra el tráfico y la explotación en 12 países diferentes.