martes, 16 de abril de 2013

Marruecos - Trabajadoras domésticas infantiles, “mártires de la indiferencia”


En Marruecos, cerca del 10% de los niños y niñas de 5 a 14 años trabajan para que vivan sus familias y 30.000 lo hacen como empleadas domésticas. Estas niñas y niños se encuentran a menudo muy lejos de sus casas y no se benefician de ninguna protección. Aunque el trabajo de los niños menores de 15 años está prohibido en el país, en el valle de Souss, es todavía frecuente cruzarse con niños y niñas trabajando en el campo o enviados al medio urbano como “pequeñas criadas”. Más allá de estas cifras, para estas menores, se impone una realidad implacable: cada año las pequeñas criadas mueren víctimas de torturas. La pasada semana, la muerte de la joven Fátima ha trastornado los espíritus. Este último drama obliga a Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) y a sus colaboradores sobre el terreno a proseguir la lucha y a hacer esta simple pregunta: ¿Cuántos niños y niñas asesinados serán necesarios todavía para que la situación cambie en Marruecos?
Una niña torturada sucumbe a sus heridas
Khadija, Zineb y Fátima tienen en común el ser menores obligadas a trabajar como empleadas domésticas pero sobre todo por haber sido torturadas por sus propios empleadores. El pasado domingo, giró en torno a Fátima, 14 años, que pasó a ingresar en esta sombría lista. La jovencita, que trabajaba en casa de un policía y una profesora, fue quemada en el tórax, cara y manos. Fátima finalmente sucumbió a sus heridas en urgencias del Hospital Hassan II de Agadir.  Los verdugos incluso intentaron negar toda responsabilidad afirmando que la criada había sido víctima de una caída en la bañera.
Proteger a las víctimas
Este caso no es desgraciadamente único, al contrario, vuelve a relanzar otra vez el debate sobre el tratamiento reservado a las niñas menores empleadas como trabajadoras domésticas y sobre todo, según la prensa marroquí, sobre la clemencia de la justicia para con estos asesinos de “pequeñas criadas”. En julio de 2012, la pequeña Khadija, de apenas 10 años, encontraba la muerte debido a las torturas ejercidas por la hija de uno de sus empleadores. La culpable fue condenada a 10 años de prisión. Sin embargo, el artículo 392 del Código Penal marroquí estipula que “quien quiera que intencionadamente cause la muerte a otro es culpable de asesinato y castigado con cadena perpetua”. En verano de 2009, en Oujda, un juez local y su esposa estuvieron también implicados en las torturas infligidas a la joven Zineb. Al final, nos preguntamos quién ha tenido más suerte: la joven Zineb que sobrevivió milagrosamente a sus heridas, o el marido que fue declarado inocente y su mujer a la que se le condenó solo a tres años de prisión.
La Convención Internacional de los Derechos de la Infancia, ratificada por Marruecos, y por lo tanto tiene que ser aplicada en la legislación nacional, condena severamente tales crímenes. Tdh aboga a través de fuertes argumentos. En primer lugar, las familias deben abandonar la práctica que consiste en involucrar a las niñas. En segundo lugar, el Gobierno debe aplicar verdaderamente la ley relativa al trabajo infantil, a fin de protegerles jurídicamente. Para terminar, debe realizarse cualquier esfuerzo de acuerdo con la sociedad civil marroquí para poner en marcha un plan real de protección a la infancia víctimas de explotación laboral.
A imagen de los proyectos de protección puestos en marcha por Tdh en las regiones de Agadir y de Taroudant, el objetivo prioritario debe ser poner en marcha un sistema de protección a la infancia que sea adoptado a nivel nacional. Los agentes de Tdh en colaboración con su socio Oum El Banine intervienen junto a las asociaciones, Imams y cargos electos locales para que puedan velar ellos mismos por la protección a la infancia más vulnerable y para que las familias puedan encontrar otras soluciones para sobrevivir y asegurarse de la buena aplicación de las leyes que regulan el trabajo y la protección a la infancia. De ahora en adelante, toda una red de asociaciones y de organizaciones locales aboga junto a las autoridades marroquíes para la finalización y aplicación concreta de la legislación, en particular la nueva ley que autoriza a los inspectores de trabajo a entrar en los domicilios privados para investigar violaciones de la ley.