martes, 23 de abril de 2013

¿Cuál es el problema del acceso al agua en el mundo?


El agua es un recurso vital para cada uno de nosotros que recubre el 71% de la superficie del globo, aunque la proporción de agua dulce no representa más que el 2,8%. A pesar de esta evidencia, el acceso al agua potable no es una realidad cotidiana para mil millones de seres humanos. Este bien ha creado y continúa creando conflictos en los cuatro rincones de la tierra, pero sobre todo, mientras que a algunos les falta desesperadamente, no pasa un día sin que no sea contaminada y derrochada. Para remediar esta alarmante situación, deben realizarse esfuerzos constantes. El 28 de julio de 2012, la Asamblea general de la ONU adoptó una resolución en la cual declara que el derecho al agua potable, salubre y limpia es “un derecho fundamental, esencial para el pleno ejercicio del derecho a la vida y de todos los derechos humanos”. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) comparte esta visión y lleva a cabo proyectos de acceso al agua, saneamiento e higiene desde el año 2000, convencidos de que un simple tratamiento del agua y la puesta en marcha de instalaciones sanitarias básicas pueden salvar vidas, con un acompañamiento adecuado en los cambios de comportamiento.  
Agua potable e higiene
Cuando se aborda la problemática de acceso al agua, es preciso distinguir por un lado el acceso a los puntos de agua mejorados y por otro el saneamiento. Los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) han permitido que 2 mil millones de personas más accedan a puntos de agua mejorados entre 1990 y 2010. Actualmente más de 6 mil millones de personas tienen acceso, lo que representa cerca del 90% de la población mundial. A pesar de todo debe hacerse un importante esfuerzo para cubrir las necesidades de 783 millones de personas, que viene a ser la población combinada de Estados Unidos y la Unión Europea juntos.
Si los ODM han permitido aumentar considerablemente el acceso de la población mundial a los puntos de agua mejorados, 2,5 mil millones de personas no tienen todavía acceso a las instalaciones sanitarias adecuadas. Aunque en términos de saneamiento, la cobertura mundial ha pasado del 49% en 1990 al 63% en 2010, una cifra que basta para medir la amplitud de la tarea que queda por cumplir. En 2013, el 15% de la población mundial, o sea 1,1 mil millones de personas están obligadas a defecar al aire libre. La falta de instalaciones sanitarias de calidad provoca importantes daños en la salud pública. Cada año, 1,8 millones de personas mueren por una simple diarrea y 1,3 millones mueren después de una malaria.
Reducir las diferencias
Más allá de las cifras, estas son las diferencias mundiales que deben ser reducidas. Mientras que más de 6 mil millones de personas tienen acceso a puntos de agua mejorados (sin ser necesariamente potables), en los países “menos desarrollados” solo está cubierta el 63% de la población. A pesar de los consiguientes esfuerzos, el África Subsahariana sobre todo lleva un retraso importante y conserva la tasa de cobertura en recursos de agua mejorada más baja del mundo. De manera general, debe realizarse un esfuerzo para disminuir drásticamente las desigualdades entre ricos y pobres y entre las zonas urbanas y las zonas rurales. Según los últimos estudios realizados por Naciones Unidas efectuados en el interior de 59 países menos desarrollados, solo la mitad de la población de estos países posee acceso al agua y al saneamiento, mientras que el 16% de la población no tiene acceso ni a puntos de agua mejorados ni a instalaciones de saneamiento básicas.
Tdh se lanza al agua
Desde el año 2000, Tdh ha desarrollado ya 73 proyectos con los ejes WASH (agua, saneamiento e higiene) en 16 países de intervención y se ajusta diariamente a los Objetivos del Desarrollo del Milenio (ODM) a fin de reducir la mortalidad infantil. En efecto, el agua potable y las instalaciones sanitarias son elementos indispensables para el buen desarrollo de la alimentación. Los proyectos puestos en marcha han beneficiado ya a más de 2,2 millones de personas. Ellos van a aprovisionar de agua potable, a mejorar el saneamiento eliminando las aguas residuales y los residuos, la gestión de las aguas de lluvia, la promoción de la higiene, pasando por transferir los conocimientos y la gestión de los riesgos y la prevención. La acción de Tdh en el campo del agua, saneamiento e higiene  es transmitida por una idea muy simple: el acceso al agua es un derecho fundamental del ser humano y no debe seguir una aproximación comercial. Además, en estos países tan diversos como Senegal,  PerúAfganistán  una de las prioridades es la participación de las comunidades a lo largo del ciclo de proyectos. Estos últimos deben ser adaptados a la cultura, con tecnologías abordables y viables, todo esto respetando el entorno.