viernes, 15 de marzo de 2013

Nepal - Angustioso relato de una joven madre abandonada

Jóvenes madres en el centro de Chhimeki

Nepal  tenía graves dificultades para proponer un marco adaptado a las madres y a los niños y niñas más jóvenes. Cuando menos del 20% de los nacimientos son asistidos por personal cualificado, un niño-niña de cada 25 mueren antes de llegar al primer mes. Frente a esta alarmante situación y a las evidentes lagunas en el tratamiento pre y post natal, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) lleva a cabo proyectos de salud materno-infantil con el objetivo de detener algo este azote. Con la imagen de este angustioso testimonio, el trabajo sobre el terreno da sus frutos  y a veces un encuentro puede cambiar un destino.
Sita (nombre ficticio) después de solo 23 días de haber dado a luz entró en contacto con una voluntaria de Chhimeki (ONG local colaboradora). Su hermana Priya (nombre ficticio) que vivía en Kathmandu tenía como costumbre llevar a su propio hijo al centro de desarrollo (guardería) de Chhimeki. Cuando Priya decidió abordar la situación de su hermana, moderadores y voluntarias desearon encontrarla inmediatamente a fin de que contara su historia. Después de haber recogido su testimonio, descubrieron que Sita había abandonado Ramechap después de solo 14 días de su parto.
Sita y su marido han estado casados durante 15 años sin tener hijos. Su marido trabajaba en India. Un día, al regresar del único viaje que ella había hecho para acompañar a su marido, se dio cuenta que estaba embarazada, seis meses más tarde el bebe vino al mundo pesando solo 1,5 kg. Su marido no reconoció al niño e hizo regresar a su mujer y al niño al pueblo donde nadie les acepta. Torturada por su padre y su suegra, fue incluso expulsada del pueblo. Sin trabajo, ella no ha podido elegir más que contactar con su hermana Priya que se encontraba en Kathmandu.
Site repite continuamente que el niño es de su marido. El moderador y la voluntaria propusieron efectuar un test de ADN para que Sita pueda confirmar lo que dice. Pero al cabo de cierto tiempo, la presión fue demasiado fuerte y Sita se sintió obligada a confesar la verdad. Un día, cuando ella estaba sola en casa y su padre y su suegra trabajaban en el campo, su cuñado llegó totalmente ebrio y abuso sexualmente de ella. Totalmente traumada y asustada, no tuvo otra opción que ocultar la verdad durante meses después de las amenazas de su cuñado si ella decía algo. Al momento de nacer el bebe, ella fue finalmente expulsada de su propia casa y de su pueblo.
Una vez sola, Sita se encontró con un niño aquejado de desnutrición aguda y no correctamente amamantado. Después de la intervención de su hermana, los moderadores y voluntarias le visitaron cinco veces y le dieron alimentos y ropas así como a su bebe durante más de dos meses. Le propusieron incluso compartir su propia historia con otras madre que hayan vivido la misma situación. Esta petición le ha permitido adquirir algo de confianza en si misma.
Reinsertada y cada vez más contenta, Sita se ha hecho cargo ella misma incluso de los cuidados del niño de su hermana y le ayuda diariamente en las tareas domésticas. Cuando Priya decidió casarse, Sita ya estaba bastante fuerte para cuidar de si misma y acabó encontrando un trabajo. Actualmente, gracias a su abnegación, a su valor y a la ayuda de Tdh, Sita ha reconstruido su vida, gana un salario y su hijo, integrado en la guardería de Chhimeki ha crecido y se porta muy bien para su edad.