martes, 5 de marzo de 2013

Myanmar - Un techo no es siempre suficiente


Además de sufrir múltiples catástrofes naturales, Myanmar hace frente a una extrema pobreza, el 90% de la población vive con menos de un dólar diario. Los habitantes de las zonas rurales están particularmente afectados y el éxodo a las grandes ciudades es a menudo la solución privilegiada. Numerosos padres, inmersos en la miseria, consideran que no tienen otra opción más que la de dejar que sus hijos e hijas se espabilen por sus propios medios. Obligados a abandonar la escuela, estos últimos se encuentran abandonados en la calle a su propia suerte, forzados a realizar pequeños trabajillos para solventar sus necesidades. Las autoridades de Myanmar estiman que los niños y niñas no han de estar en la calle y muy a menudo son colocados en instituciones del Estado sin representación social o legal. A menos que sean reclamados por sus padres, escapan a la calle donde se encuentran abandonados, alejados de su familia. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) desea romper con esta costumbre desarrollando alternativas a estos centros que están lejos de ser lugares adaptados para el completo desarrollo de un menor.
Su casa antes que un centro cerrado
El proyecto ha sido puesto en marcha en las regiones de Rangoon y de Mandalay al norte del país. Se desarrolla de enero de 2012 a diciembre de 2014 e intenta reinsertar en el seno de su familia o de su comunidad a los niños y niñas que se encuentran en instituciones del Estado. Tdh estima que es preferible para el buen y completo desarrollo del menor que pueda crecer en el seno de su familia. Sin embargo, esta reinserción no parece que vaya a ser duradera sino va acompañada con la vuelta de los niños y niñas a la escuela o la posibilidad de que emprendan una formación para los menores de más edad.
En estrecha colaboración con los miembros del departamento de asuntos sociales, Tdh se aplica en desarrollar una relación de confianza con los jóvenes de los centros. Un buen número de ellos están totalmente desconectados de su lugar de origen que se encuentra a menudo muy lejos de las megalópolis Rangoon y Mandalay. Los equipos sobre el terreno priman el diálogo y la paciencia para conseguir volver a trazar su camino de vida. Gracias a algunas palabras y rememorando algunos recuerdos, pueden conseguir información esencial que les permita encontrar el rastro de su familia. La experiencia del proyecto ha mostrado que cuanto antes los equipos entren en contacto con el niño o niña durante su llegada al centro, más posibilidades existen de encontrar a su familia.
Una vez que los representantes de Tdh y el departamento de asuntos sociales tienen bastante información, se ponen a la búsqueda de las familias y evalúan las posibilidades de reinserción escolar y comunitaria. Una vez el menor es reintegrado, los equipos sobre el terreno hacen un seguimiento de tres meses como mínimo. Cada seguimiento se hace caso por caso, según las capacidades de cada familia que se hace cargo del menor o de la comunidad que le sustenta.
Sin embargo, el trabajo no se focaliza exclusivamente en el niño o niña. En efecto, cuando una familia pasa por grandes dificultades, y uno de los niños o niñas se encuentra en la calle, sus hermanos y hermanas son susceptibles de acompañarle. Por esta razón, en el momento de la reintegración del menor, Tdh preconiza el acudir en ayuda de los otros niños, apoyando socialmente a las familias con tratamientos médicos o otros tipos de actividades que generan recursos.
El sitio de un niño o niña es junto a su familia
Desde ahora hasta el final del proyecto en 2014, Tdh desea ayudar a 420 niños y niñas que se encuentran en las instituciones controladas por el Estado, así como a 2.100 de sus hermanos y hermanas. En un país donde el 32% de la población es menor de 18 años, además del simple objetivo de reintegración del menor en la comunidad, Tdh espera demostrar la utilidad social del regreso a los bancos de la escuela de cada niño y niña.
Como recuerda Robert Millman, delegado de Tdh en Rangoon, la causa defendida en Myanmar no acaba en las fronteras de este estado de Asia, sino que concierne a todos los padres de los cuatro rincones del mundo: “Si vuestro hijo o hija desaparece de la noche a la mañana, querrías encontrarlo por encima de todo y saber cómo tenerlo en casa con total seguridad. Tdh lucha por reunir a los niños y niñas con sus familias, para dar a los menores y a los adultos una nueva salida, convencerles que juntos pueden realizar grandes cosas en el futuro. Es el deseo de cada padre y madre, y es lo que intenta hacer Tierra de hombres en Myanmar”.