lunes, 11 de marzo de 2013

Mali - “Un cóctel explosivo”, Paolo Pennati, delegado de Tierra de hombres en Mali


En un país donde la desnutrición es un verdadero azote, Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ha decidido orientar su acción junto a las familias donde al menos uno de los niños o niñas está  desnutrido. Antiguo coordinador sobre el terreno en la Franja de Gaza (territorios palestinos ocupados), Paolo Pennati llegó a Mali en septiembre de 2012. Desde la capital Bamako, el nuevo delegado habla para nosotros sobre la situación de Mali, las condiciones de vida de los desplazados internos, así como sobre el programa de ayuda humanitario puesto en marcha por los equipos de Tdh y el apoyo a los centros de salud en el transcurso de los próximos 12 meses.
-¿Qué principales razones ves en la intervención de Tdh en Mali? ¿Por qué los niños y niñas son más vulnerables aquí que en otros lugares?
Hace menos de 3 años, Mali era una referencia regional en el seno de la comunidad internacional por su trayectoria de desarrollo. Después del último año, el país ha conocido graves desordenes políticos internos como el golpe de Estado en marzo de 2012 y la guerra que ha dividido el país en dos y ha provocado inestabilidad. Además, históricamente y mucho antes de los recientes sucesos, Mali ha conocido varios conflictos entre la población del norte y del sur del país. Después de la caída de Gadhafi, varios mercenarios, formados y equipados en Libia, se han dado cita en el norte del país haciendo resurgir la oposición. Actualmente, el norte está en manos de tres grupos armados islamistas AQMI, MUJAO, Ansar Dine mientras que el sur está bajo el control de las autoridades provisionales de Bamako. Como consecuencia directa de la guerra, la ayuda bilateral se ha resentido mucho. Para terminar, el clima juega un importante papel en la vulnerabilidad de las familias. Por ejemplo, en toda la región de Sahel, Mali ha conocido terribles sequías en 2010 y 2011. A pesar de que en 2012 hubo buenas cosechas, el fenómeno de la desnutrición es extremadamente alarmante. Estos elementos todos juntos han creado un “coctel explosivo” donde los más débiles, sobre todo los niños, niñas, las mujeres embarazadas y los lactantes son los que pagan el precio más alto. Incluso aunque algunas organizaciones han desplegado proyectos de desarrollo en Mali desde hace muchos años, actualmente es preciso responder a la urgencia, tras guardar el espíritu necesario para llevar respuestas adaptadas a largo plazo. Por ahora, diariamente trabajamos para apoyar a los centros sanitarios existentes en el terreno.
-¿Cuáles son las consecuencias de los conflictos en el norte de Mali sobre las intervenciones de Tdh en la región de Segou, sobre todo en términos de flujos de población?
Al contrario que en los campos de refugiados malienses en Mauritania y en Burkina Faso, no existen campos de desplazados en Mali. En Segou, por ejemplo no encontramos más que desplazados internos. A nivel del país, el OCHA (Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas) estima el número de desplazados internos en 227.206 personas al 31 de diciembre de 2012 y cuenta con 14.242 casos nuevos en el mes de enero de 2013. Es preciso recordar que en Mali no habían conocido verdaderamente conflictos armados internos y las poblaciones acaban de descubrir las consecuencias de una guerra. Desde el comienzo de la intervención militar francesa a principios de año, solo las personas más “acomodadas” disponen de medios para desplazarse hacia el sur o retomar la ruta del norte. En estos tiempos difíciles, vemos sin embargo desarrollarse una gran solidaridad entre los malienses. El Estado ha puesto en pie un sistema de familias de acogida para los desplazados del norte. Desde el comienzo de los conflictos, muchas familias no vacilan en albergar y mantener a los más vulnerables. Desgraciadamente, nadie sabe cómo va a evolucionar la situación y esta ayuda mutua puede dar lugar a tensiones importantes entre las familias en pocos meses. Al final, como siempre, son los niños y niñas los que más sufren.
-¿Qué medidas puede tomar Tdh para intentar encauzar la desnutrición en Mali?
No intentamos reemplazar las actividades puestas en marcha por el Estado, sino más bien apoyar y reactivar los servicios de salud maliense. Concretamente los centros existentes para los niños y niñas aquejados de desnutrición aguda, pero faltan recursos financieros y materiales y no permiten tratar los numerosos casos de desnutrición. Además, si el menor y su entorno no viven cerca del centro, no queda más remedio que ofrecerles transporte. Si a pesar del coste, ellos llegan al centro, el tratamiento dura alrededor de 10 días y el simple hecho de tener que pagar la comida cada día al acompañante constituye una suma demasiado importante. Para aliviar a las familias, Tdh apoyará a los centros de salud a nivel técnico, haciéndose cargo de los gastos de transporte y del presupuesto para la alimentación del acompañante. Debemos continuar apoyando a las familias para que no abandonen el tratamiento indispensable para sus niños y niñas.