miércoles, 20 de febrero de 2013

Perú - Tdh aboga por una verdadera justicia para niños y niñas


La Fundación Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia), activa en Perú desde 1973, ha estado implicada durante largo tiempo en los proyectos de salud y nutrición. Actualmente, los equipos sobre el terreno se comprometen a priorizar la promoción de un sistema de justicia juvenil basado en los derechos de la infancia. En un país donde la violencia desgraciadamente forma parte de lo cotidiano, el tema “jóvenes en conflicto con la ley” es particularmente sensible, sobre todo en vista de los últimos acontecimientos. El último 31 de diciembre, uno de los mayores asesinos a sueldo del país, de apenas 17 años, se evadió del centro de rehabilitación para menores de Maranguita en compañía de otros detenidos. Aunque su escapada no duró más que algunos días, el asunto fue muy sonado en Perú y ha relanzado el debate recurrente en torno a medidas más represivas para los adolescentes. A menudo, algunos diputados proponen volver a plantearse la edad de responsabilidad penal. Solamente en 2012, se propusieron 4 proyectos de ley en este sentido. Frente a estas posiciones retrogradas y que van en contra de los estándares peruanos e internacionales en la materia, la promoción de alternativas a la privación de libertad es una necesidad que moviliza sin descanso a los equipos de Tdh.
Respeto a los derechos de la infancia en los medios de comunicación
En Perú, la violencia es omnipresente en los medios de comunicación. La mayoría de los reportajes participan en el aumento del sentimiento de inseguridad y los jóvenes autores de una infracción incluso menor, son automáticamente estigmatizados como delincuentes en potencia. Más que interesarse en el contexto en el cual el joven ha crecido o sus posibilidades de reinserción, con muy pocas excepciones, los medios peruanos se concentran en la infracción en sí misma. Sin embargo, las cifras están ahí para recordar que “los jóvenes en conflicto con la ley” no representan más que una ínfima parte de los delitos. En efecto, solo el 0,4% de los jóvenes entre 14 y 18 años han cometido una infracción y el total no representa ni el 5% de los delitos cometidos (adultos y niños cotejados).
Tdh goza de una gran notoriedad en Perú por su acción en materia de justicia juvenil. La cobertura mediática del asunto del joven asesino a sueldo citado anteriormente es la ocasión para Tdh de reivindicar de nuevo un tratamiento específico para los jóvenes en conflicto con la ley. A nivel de los términos utilizados, Tdh preconiza no hablar de criminales o de delincuentes, sino más bien presentarlos como “jóvenes en conflicto con la ley” o “adolescentes acusados de haber cometido una infracción penal”. A fin de no olvidar nunca el interés superior del menor, Tdh recuerda que el gobierno peruano y los medios de comunicación han firmado una declaración de principios sobre el tratamiento de los casos  de niños, niñas y adolescentes. Estos  últimos se han comprometido a no publicar los nombres, domicilios y entorno de los jóvenes incriminados. Para terminar, más que estigmatizar al joven en los reportajes, Tdh propone sensibilizar a la población con diferentes campañas de prevención en materia de justicia juvenil.
Una reinserción favorable para toda la comunidad
Tdh  recalca sin cesar que los jóvenes menores de 18 años no deben ser tratados como adultos. Para contrarrestar los discursos de algunos políticos que predican con contundencia e insisten sobre la responsabilidad individual, Tdh efectúa una gran defensa a favor de una toma de conciencia colectiva. La justicia juvenil restaurativa tiene como objetivo reparar el daño causado a la víctima, hacer que el joven asuma su responsabilidad y permitirle ser reinsertado.
Por ejemplo, Tdh le procura a un joven acusado de cometer una infracción un abogado y apoyo psicológico desde que es arrestado. El proyecto engloba a todos los actores relacionados después de una formación especializada, basada en una aproximación adaptada al problema “jóvenes en conflicto con la ley”, que incluye a jueces, fiscales, psicólogos y trabajadores sociales que deseen hacerlo. Como declara Oscar Vasquez, especialista en justicia juvenil de Tdh en Perú, la puesta en marcha de este sistema de justicia incorpora a la víctima, al joven y a la comunidad en su conjunto:”El adolescente comprende las consecuencias de su acto. El daño causado a la víctima es reparado emocional y materialmente, la comunidad se siente reforzada y segura y el sistema de justicia confirma los valores de orden legal y constitucional”.
Después de la instauración de este sistema en 2005, cerca de 2.000 jóvenes han sido defendidos gracias a Tdh en el momento de su detención. Alrededor de la mitad de ellos han podido beneficiarse del programa de Tdh (el resto de los casos o bien han sido archivados o se trata de infracciones demasiado graves para beneficiarse de la alternativa a la privación de libertad). Solo el 7% de ellos han delinquido después. Del lado de las víctimas, más de 200 personas se han beneficiado del apoyo de Tdh, 36 de ellas incluso han aceptado realizar una mediación con los jóvenes que habían cometido el delito. Para terminar, el último argumento guía de la instauración de esta justicia es de orden económico. El hacerse cargo de un joven cuesta solo 115 dólares al mes contra los 417$, si debe cumplir su pena en un centro de detención.
La acción de Tdh en Perú recoge sus frutos y tiene un formidable eco en el seno de la sociedad peruana, como atestigua la recepción, el pasado julio, del premio Javier Pérez de Cuéllar (antiguo secretario general de Naciones Unidas de 1982 a 1991) por su acción en la promoción de una aproximación educativa y no represiva. El método adoptado sirve incluso de ejemplo para otros países de América latina como en Colombia, donde se ha realizado un seminario para introducir las nuevas perspectivas en materia de justicia juvenil restaurativa del 28 al 30 del pasado diciembre en Medellín. Después de 2010, las autoridades judiciales peruanas han decidido reiterar esta experiencia aplicándola en nuevas regiones y proyecta continuar esta puesta en marcha progresiva en todo el país, gracias a la financiación del gobierno peruano.