martes, 19 de febrero de 2013

América Latina - Para que la violencia no sea más una fatalidad


La llegada de  Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) a Nicaragua en 2008 perpetúa la presencia de Tdh en América Latina. La fundación está activa desde hace más de 30 años en Perú, Colombia, Brasil y Ecuador. A pesar de la sociedad gangrenada por la violencia, numerosas operaciones llevadas a cabo por Tdh han permitido evolucionar las mentalidades sobre la percepción de los niños, niñas y adolescentes. Se trata de luchar contra la explotación sexual, reintegrar socialmente a los menores en situación de calle, apoyar a los que no tienen el sostén de una familia o cambiar la opinión de la sociedad sobre los jóvenes en conflicto con la ley, los equipos de Tdh en América Latina se han comprometido siempre a favor del interés superior del menor. 
Una violencia que gangrena a las sociedades
Aunque  algunos países de la región como Brasil y Perú hayan conocido tasas de crecimiento económico importante en estos últimos años, la violencia, bajo todas sus formas, sigue siendo un problema endémico en América Latina. Igualmente, es el caso de los jóvenes colombianos, víctimas de los grupos armados que exacerban la violencia en numerosas comunidades. Un estudio de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (UNODC), con fecha 2011, revela que es la región con la más alta tasa de homicidios cometidos con arma de fuego del mundo (el 74% de los homicidios). De forma general, la tasa de violencia urbana está en constante aumento y los jóvenes son a menudo las primeras víctimas de la injusticia social y de la desigualdad social. Ociosos en la calle, integrados en bandas o grupos armados, víctimas del tráfico sexual o encarcelados en las prisiones, numerosos niños, niñas y adolescentes de América Latina están totalmente abandonados a sí mismos. Sin embargo, las leyes internacionales han sido ratificadas por los Estados y adaptadas a las constituciones nacionales, pero su puesta en marcha es extremadamente laboriosa, por razones políticas, económicas o técnicas, o en el caso de los jóvenes en conflicto con la ley, bajo presión social que exige las medidas más represivas. 
No quedarse con los brazos cruzados
Asociada a los actores públicos y sociales, Tdh tiene una gran experiencia en la protección infantil, la lucha contra la explotación sexual, la introducción de la justicia juvenil restaurativa o a favor de las víctimas del conflicto armado en Colombia .La acción de Tdh en cada uno de los países se realiza siempre teniendo en cuenta las especificidades de cada uno. A pesar de todo, aunque el continente latino-americano se caracteriza por una diversidad social y cultural inestimable, las poblaciones comparten una fuerte identidad latina. Los diferentes proyectos desarrollados se apoyan en esta constante y las conclusiones según los resultados se revelan a menudo muy útiles más allá de las fronteras estatales.
Para tomar ejemplo de la justicia juvenil, Tdh se compromete con una justicia educativa más que represiva, que tiene en cuenta el interés de las víctimas y la necesidad de reinserción de los jóvenes en conflicto con la ley. En Perú, Tdh lucha por hacer respetar sus derechos en los medios de comunicación y propone medidas alternativas a la privación de libertad. En Brasil, los equipos desarrollan y difunden en el seno del sistema de justicia, en los barrios marginales y las escuelas, las prácticas restaurativas que actúan en la resolución de conflictos a través de la participación, el diálogo y la responsabilidad de las partes. En Nicaragua, el acento se pone en el apoyo a los operadores de la justicia y a los miembros de la administración penitenciaria para la construcción de protocolos de respeto a los derechos de la infancia, con una herramienta informática que asegura el mantenimiento de las buenas prácticas. A imagen del modelo nicaragüense también utilizado en Ecuador, o de las nuevas perspectivas peruanas en materia de justicia juvenil restaurativa que se desarrollan en Colombia, se crean interacciones y los beneficios de los proyectos podrán utilizarse por otras delegaciones.
En un contexto de crisis, que favorece el replegarse en sí mismo y el aumento del sentimiento de inseguridad, la tendencia es a ser represivo, sobre todo con los jóvenes en conflicto con la ley. Tdh, se opone a esta visión que no hace más que generar violencia y reincidencias. Por esta razón, los equipos de Tdh están convencidos de que la fatalidad no debe ser la única suerte reservada a los niños, niñas y adolescentes de América Latina.