sábado, 26 de enero de 2013

Objetivo: acabar con la explotación infantil


Artículo aparecido en nuestra revista Tdh
Todavía hoy los derechos de los niños y niñas son a menudo ridiculizados por todo el mundo. A causa de esto, son víctimas de explotación. Se necesita una red para afrontar una aproximación global. Tres ejemplos reveladores del reto que supone cada día para Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia).
Colombia, último agosto. Un caso de explotación sexual ha permitido recientemente ilustrar a la vez la naturaleza de las dificultades en las que puede tropezar la lucha contra la explotación de niños y niñas y los buenos resultados que las estrategias de acción de Tdh pueden conseguir. En efecto, tres personas han sido condenadas por un delito de explotación: un comerciante culpable de pornografía infantil y de abusos sexuales a menores, así como los dos fotógrafos cómplices que él había contratado para ilustrar sus fechorías. Tierra de hombres puede felicitarse por este éxito, obtenido gracias al trabajo efectuado por su delegación en Colombia en colaboración con el sistema judicial sobre el terreno. Pero más allá de este caso particular, es un trabajo de fondo que Tdh lleva a cabo en Colombia. Pues entre los mayores problemas identificados sobre el terreno, existe la falta de implicación y de formación a menudo constatada por parte de las autoridades y de las instituciones públicas. En el transcurso del último verano, Tdh y sus colaboradores han organizado sesiones de formación y de sensibilización junto a 35 empleados de instituciones de protección gubernamentales y no gubernamentales en la ciudad de Cartagena sobre el tema de explotación sexual infantil. ¿El objetivo? Permitir a cada participante conocer los derechos de la infancia y los impactos psicosociales de los menores explotados sexualmente, y también sobre todo, reconocer los síntomas y señales que van a permitir identificar a las víctimas en el futuro.
La particularidad egipcia   
La ciudad de Damietta, situada a 200 km al norte de Cairo, refleja las complejas formas que puede adoptar la explotación. He aquí un lugar que permite ver la problemática de la cuestión del trabajo infantil de manera sorprendente. En esta ciudad famosa por los muebles que fabrican, cerca del 25% de los 730.000 obreros empleados en el ramo son niños de edades comprendidas entre los 5 y 14 años. Ejercen los oficios de carpinteros, pintores, escultores o tapiceros. Pero lo que hace que sea un fenómeno singular, es que estos niños ganan a veces más dinero que los adultos diplomados…Difícil en estas condiciones hacer comprender a los padres los riesgos de salud que corren sus hijos, puesto que si viven mejor, en parte es gracias al dinero que reciben estos últimos, ellos sienten que les hacen seguir una formación profesional prometedora.
En colaboración con las organizaciones locales, Tdh ayuda a estos niños obreros  a recobrar un poco de su dignidad y les informa de sus derechos básicos: derecho a atención médica, a una formación personal y por supuesto a la educación. El fruto de este trabajo se constata por ejemplo con el caso del joven Islam Hany, 11 años, obrero desde los 5 años. Gracias a Tdh y a la colaboración de su empleador, Islam frecuenta actualmente de nuevo la escuela y no forma ya parte del 50% de analfabetos declarados en la población de Damietta.
Europa en primera línea
En abril de este año, el proyecto “Mario” ha llegado a su fin tras haber cumplido la casi totalidad de los objetivos fijados. Desplegado en Albania, Kosovo, Polonia y Bulgaria, el programa estaba destinado en primer lugar a formar a los profesionales que luchan contra la explotación y el tráfico infantil en Europa Central y Sureste, donde el problema es manifiesto, después de asegurar y/o mejorar la puesta en marcha de servicios adaptados y perennes para la protección de los niños y niñas desarraigados. 1.782 personas han sido formadas en los cuatro Estados concernientes.
En Albania, a pesar de los recursos limitados, estas formaciones  han optimizado en gran medida el hacerse cargo y el seguimiento de las víctimas del tráfico y de la explotación infantil. Por otro lado, la formación “Mario” ha exigido la puesta en marcha de estándares de protección y de los derechos de la infancia junto a las instituciones nacionales y regionales. Albania adoptaba poco después una ley sobre la “Protección de los derechos de la Infancia”, reforzando así la lucha contra la explotación y el tráfico infantil a nivel jurídico.
Por otro lado, articulándose  alrededor de la misma problemática, dos eventos capitales fueron organizados el año pasado por el Parlamento Europeo y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Las instituciones europeas y los Estados miembros de la OSCE han sido sensibilizados en la falta de protección de los niños y niñas localizados fuera de su país de origen. Dos acciones que han conducido al desarrollo de un sistema para compartir las informaciones más eficientes entre los diversos actores europeos para la protección de la infancia y una mejor comprensión mutua de estos últimos. Se ha hecho un avance considerable
El apoyo de los gobiernos
La misión de “Mario” no acaba aquí. Las prácticas de explotación y de tráfico infantil están en continuo movimiento. Albania y Kosovo han puesto en práctica conjuntamente una operación de observación de los menores que viven y trabajan en la calle. La recogida y el análisis de la información sobre los desplazamientos de los niños y niñas albaneses fuera de su país y sobre su modo de reclutamiento han conseguido la identificación de un centenar de menores en situación de vulnerabilidad en Kosovo. Una experiencia que ha impulsado a las autoridades albanesas y kosovares a adoptar en junio de 2012 un “Protocolo Adicional para Intensificar la Cooperación en la lucha contra el Tráfico Transfronterizo de Seres Humanos y sobre la Identificación, Notificación, Orientación y ayuda Perfeccionada para el Regreso de las Víctimas y Presuntas Víctimas del Tráfico, incluyendo los niños”.
Basado en una gestión global, pragmática y empírica, “Mario” es una prueba de que, llevadas en sinergia, las acciones contra la explotación de los niños y niñas pueden aportar soluciones concretas, perdurables y que hacen avanzar rápidamente tanto las leyes como las mentalidades. Estimulante pero no suficiente.
Sobre todos los frentes de la injusticia hecha a los niños y niñas, Tdh obtiene actualmente victorias y abre las puertas al porvenir. Pero estos numerosos éxitos no deben ocultar el objetivo final: ningún niño o niña debe ser olvidado. Actualmente se ha cumplido una ínfima parte de esta colosal misión. Explotación económica o sexual, esclavitud, trabajos forzados…La lista es larga, como el camino que debe recorrerse todavía. Tdh y sus colaboradores se comprometen y continuarán comprometiéndose, con vuestra ayuda, para que la esperanza continúe viva.