viernes, 11 de enero de 2013

Afganistán – Tdh ayuda a que las mujeres participen en la vida económica


En Afganistán, son los hombres quienes se aplican en las tareas. Del trabajo asalariado a las tareas domésticas, las tradiciones no dan a las mujeres la prioridad de ejercerlas. Sin embargo, estas ciudadanas representan la mitad de la población del país y su contribución sería una baza innegable en el desarrollo de Afganistán y en particular de sus zonas más alejadas. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ha querido reunir a las mujeres, para que juntas, puedan ganar un salario que ayudará a sus maridos a alimentar a sus familias y cuidar de sus hijos e hijas.
Confituras, salsa de tomate, ensalada de legumbres son recetas comunes en muchas partes del mundo. Pero en algunas regiones remotas, los recursos no son siempre utilizados al máximo de sus posibilidades. 790 mujeres voluntarias y habitantes de 20 pueblos alrededor de Roustaq, han sido informadas sobre estas recetas así como también formadas en el cultivo de diversas legumbres, la preservación y la esterilización. 14 variedades de granos así como material de conservación (tarros, tapas y abrelatas) se les han distribuido a fin de que ellas mismas puedan cultivar su trozo de jardín. Actualmente, ellas pueden no solamente participar en la vida económica de sus familias sino también vender sus legumbres en el mercado. Y en previsión del invierno, han aprendido a tejer la lana, tan generalizada en su región, para hacer alguna ropa caliente con la cual ellas podrán vestir a sus hijos e hijas o ponerla a la venta.
Actualmente, el objetivo para muchas de estas mujeres es abrir un pequeño comercio gracias al cual podrán aumentar sus ingresos. Algunas piensan incluso en crear una cooperativa gestionada exclusivamente por mujeres. Gracias a este compromiso, apoyado por Tdh, ellas podrán ayudarse mutuamente y servir mejor a sus intereses económicos y a los de sus familias.
La Sra. Sadria que vive sola con sus cinco hijos comprende la importancia de estos proyectos y el de la cooperativa: “Mi marido trabaja en Irán, mientras que yo no tengo tierras. Felizmente, uno de mis vecinos me ha prestado una parcela de tierra para cultivar mis legumbres. Actualmente, cocino mucho, ya he ganado 2.000 afghanis (35 francos suizos) y ha sido un alivio porque uno de mis hijos enfermó y pude llevarlo a un centro de salud. Solamente querría decirle a nuestro gobierno que no se olvide de las mujeres, vosotras podéis – podemos- ayudar a salir de la pobreza”.