miércoles, 3 de octubre de 2012

Guinea – La lactancia materna vs la prueba de la hormiga


La lactancia en Guinea es ampliamente practicada. Sin embargo, el problema reside, según los expertos sanitarios, en un uso tardío y no exclusivo, necesarios para una salud óptima en cuestión de nutrición. El Ministerio de Salud guineano y Naciones Unidas han llevado a cabo una encuesta sobre nutrición y salud infantil de 2011 a 2012. Este estudio ha mostrado que solo el 18,5% de las mujeres dan el pecho exclusivamente durante los seis primeros meses del bebe. Según la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, un niño o niña debe ser amamantado desde la primera hora de vida y no debe consumir más que leche materna los seis primeros meses de su vida para asegurar su buena salud.
Fuente : Irin
Creencias a toda prueba
Ahora bien un número incalculable de bebes no reciben su primera leche materna hasta que transcurren varias horas. La explicación encuentra su origen en las costumbres. En efecto, cuando nace un niño o niña, se asigna un miembro de la familia para traer agua con el fin de enjuagar los versos coránicos escritos en una tablilla de madera y dárselo al bebe. Esta operación, que puede tomar varias horas, es una creencia que se supone  protege a niños y niñas, pero en su lugar daña su salud: esta agua “bendita” es la primera cosa que ingieren los bebes.
Además, se da comúnmente agua simple o té a los bebes durante su lactancia. Mamady Kaba, responsable de la salud maternal en el seno de la delegación de Tdh en Guinea, explica que “mucha gente lo encuentra difícil de creer –tomando esto, ellos mismos también deben beber agua para sobrevivir- que un bebe no tenga ninguna necesidad de agua”.
Cuando la familia se entromete
Por otro lado, las mujeres guineanas deben transmitir las consecuencias de estas creencias. En el caso de que el bebe fallezca, incluso si el niño o niña ha sido alimentado con otros líquidos además de leche materna, los miembros de la familia culpan a la leche materna. Mamady ilustra estas palabras añadiendo: “Actualmente algunas personas utilizan un antiguo test para verter un poco de leche materna sobre una hormiga. Si la hormiga muere, la gente dice que es la prueba de que la leche es mala. En seguida los miembros de la familia la persuaden para no amamantar a los siguientes niños”.
Mamady da testimonio con su propia historia: al nacer su bebe, discutió con su madre y con su suegra que querían darle agua o té. “Cuando me negué – que mi niño no tomaría más que leche materna- mi madre y mi suegra lo tomaron como una afrenta”. Lo que ellas respondieron: “No dejaremos que este niño enferme ante nuestros ojos a causa de tus reglas”. Luego, ellas conspiraron con mi mujer –“podemos dar al bebe otras cosas mientras tú no estés aquí”. Mi madre no me habló durante una temporada. Incluso he sido convocado ante el pueblo para explicarme delante de los más ancianos. Los resultados de los controles médicos eran mostrados sistemáticamente a la familia, que así podían comprobar el crecimiento regular del bebe. “Era una evidencia palpable –realmente ellos no tenían ningún argumento en contra”.
¿Una mejora de las prácticas?
La historia de Mamady revela la importancia de sensibilizar a las familias del peligro de practicar las costumbres y promover la lactancia exclusiva. Un estudio llevado a cabo por el grupo Acción Contra el Hambre España, en el distrito de Matoto en Conakry, ha revelado que las creencias en contra de la lactancia están fuertemente arraigadas y aplicadas por un 50% de la población de Matoto.
Igualmente, el estudio ha mostrado que la experiencia es un poderoso estimulante para cambiar las prácticas nutricionales de los recién nacidos. El Hospital de Donka en Conakry está dotado de una célula de promoción de la lactancia exclusiva, en la cual las mujeres pueden intercambiar y sensibilizarse sobre las técnicas de la lactancia.
Sin embargo, las creencias y las mentalidades no son fáciles de cambiar. El camino es todavía largo y sinuoso ante una generalización de la lactancia exclusiva en Guinea.