jueves, 16 de febrero de 2012

Nepal - El trabajo de niños y niñas en las fábricas de ladrillos: los daños irreparables


Niños y niñas de seis años trabajan a tiempo completo en 120 fábricas de ladrillos en la región de Katmandu. Trabajar en estas fábricas expone a los obreros, y sobre todo a niños y niñas a daños irreparables en su salud: infecciones respiratorias graves, problemas de espalda y cáncer de pulmón. El carbono que expulsan las chimeneas es como un asesino de masas y es excesivamente tóxico. Se estima que la polución atmosférica causa la muerte de 1.600 personas al año solo en Katmandu. Cada año 837.000 toneladas de dióxido de carbono se escapan de los hornos de ladrillos de la Vallée.
Miles de emigrantes han venido a trabajar en las fábricas de ladrillos de Katmandu bien para pagar las deudas que han contraído con los “intermediarios”, bien para huir de las dificultades y del paro en el campo. Los trabajadores son obligados a trabajar en las fábricas de ladrillos sin agua potable, ni baños, ni refugios sólidos, ni acceso a la salud. Por fuera, estas fábricas recuerdan a los campos de refugiados salpicados con pequeñas chozas (llamadas jhyaulis) hechas de ladrillo y cubiertas con chapa ondulada. Las paredes de estas jhyaulis son demasiado porosas para proteger a sus habitantes del viento frío típico del valle de Katmandu, a 1.350 metros de altitud. La fragilidad de estos refugios, el polvo y la alta tasa de polución causada por las chimeneas, crean una combinación mortal. Las personas trabajadoras y sus hijos e hijas sufren frecuentemente problemas respiratorios, fiebre, diarreas y dolores de estomago. Cientos de menores acaban en las fábricas con sus padres y madres, modelando y transportando los ladrillos durante los seis meses de la estación de lluvias (de noviembre a mayo).
Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) y sus colaboradores locales intervienen junto a los menores y sus familias que trabajan en las 20 fábricas de ladrillos en los distritos de Katmandu y Bhaktapur. Frecuentemente, se organizan campos de salud para examinar el estado de los trabajadores, en particular de las mujeres y los menores y se efectúa un seguimiento nutricional todos los meses para menores de tres años. Doce centros recreativos permiten a los niños y niñas desarrollarse en un espacio seguro donde los trabajadores sociales velan por su completo desarrollo físico y psicológico. Tdh interviene igualmente junto a los empresarios mediante un trabajo de alegaciones destinado a convencerles de que respeten sobretodo los derechos de los menores y de las mujeres y que mejoren las condiciones de trabajo de manera general. Los equipos insisten sobretodo en cuanto a la instalación de nuevas tecnologías menos contaminantes, que permitirán por un lado velar por la salud de sus empleados y además se necesita menos personal y por lo tanto menos niños y niñas. Los empleados, en particular las mujeres, siguen formaciones para la salud, nutrición, sus propios derechos y los de sus hijos e hijas. La población que no trabaja en las fábricas es también informada sobre los riesgos que este trabajo comporta y se les sensibiliza para que compren los ladrillos en industrias “certificadas” por Tdh – Ayuda a la infancia.