lunes, 26 de diciembre de 2011

Burkina Faso - La búsqueda de oro en detrimento de la escuela


Publicado el jueves 17 de noviembre de 2011 en el diario “Ecos de provincias”. Autor: Izidine K. KABORE
“Un universo ingrato para la infancia”
Insalubridad, promiscuidad, inseguridad… Las condiciones en los emplazamientos de explotación artesanal de oro no son verdaderamente los más propicios para una vida decente. Esto es todavía más insoportable para los niños. Hemos hecho este amargo descubrimiento a través de la situación de muchos chavales que pululan al lado de sus padres o empleadores en Pousghin-Mankarga V3, en la provincia de Ganzourgou
Viernes 4 de noviembre de 2011. El sol está en su zenit. A la entrada de una aglomeración de chozas precariamente realizadas, que se extienden hasta perderse de vista, divididas en campamentos sobre los 110 km2 del emplazamiento de la explotación aurífera, asistimos a una carrera entre dos niños mugrientos. Creímos que estos chavales se abandonaban a su juego favorito jugando a capturar al valiente y al jefe bandido. ¡Pero no! estábamos tan atentos a este espectáculo pueril que no nos dimos cuenta que se trataba de niños buscadores de pepitas de oro vigilando todo el rato  la tienda de al lado para buscar algo que llevarse a la boca. Nosotros estamos en el emplazamiento de explotación artesanal de oro de Pousghin Mankarga a 48 km de la ciudad de Zorgho. Mantuvimos una breve conversación después de la salida de los niños de la tienda. “¿Cómo te llamas?” y el muchacho se apresura a contestar “Inoussa”, “¿Y tú?” “Sabanatou”, respondió la chiquilla. 
Cerca de 8.000 niños presentes en el emplazamiento
Con un trozo de pan en las manos, los dos pequeños cuyas edades oscilan entre los dos y tres años nos han confiado que viven allí con sus padres. “Quizás incluso han nacido sobre el emplazamiento” nos dice un curioso que ha asistido de cabo a rabo a nuestra entrevista con los niñitos. ¡Bello comienzo¡ pues es la situación de los niños la que nos ha conducido a efectuar esta visita a este emplazamiento activo desde 2002 y que está situado a 140 km de Ouagadougou, en la región de la Meseta central, en la provincia de Ganzourgou. Formando parte de la competencia territorial de la comunidad rural de Boudry y está dividido entre las ciudades de Pousghin y Mankarga V3. Con la imagen de Inoussa y su hermana, son numerosos los niños pequeños que residen en este emplazamiento y dejados a la buena de Dios por padres más preocupados  en buscar oro. Este número elevado de niños es debido al descubrimiento de un filón de oro hace algunas semanas. Lo que ha supuesto un aumento brutal del número de buscadores de oro en el emplazamiento. Según un censo efectuado en el momento de nuestra estancia por los agentes de Acción social bajo la batuta de la ONG Tierra de hombres (Terre des hommes) se ha estimado en cerca de 8.000 el número de niños presentes en el emplazamiento. “A causa de la extensión de la superficie del emplazamiento y a la reticencia de algunos buscadores de oro que temen tener que salir pitando después de esta gestión, el recuento está lejos de ser exhaustivo”, comenta Hippolyte Ouedraogo, uno de los agentes del censo. A medida que avanzamos en el interior del emplazamiento, su presencia se hace cada vez más clara. A espaldas de sus madres o jugando entre ellos, los más pequeños deambulan y se escurren entre las callejas de  chabolas, alfombradas por montones de terrones de tierra, piedras rocosas e inmundicias de todas clases (desperdicios humanos y animales, chatarra…).
Expuestos a graves peligros
En cuanto a los “más grandes” entre los 10 y 15 años, se aplican al lado de los adultos en los diferentes eslabones de la cadena de la búsqueda de pepitas de oro artesanal: bajando a los agujeros, triturando piedras, transportando agua, sobre todo lavando el mineral y a menudo con productos altamente peligrosos y prohibidos (cianuro, mercurio), cribando… No escolarizados, o habiendo abandonado las aulas, la mayoría trabajan al lado de sus padres mientras que otros ejecutan trabajos por cuenta propia o por cuenta de explotadores que les emplean. Pero en uno u otro caso la retribución no está nunca a la altura del perjuicio moral y físico sufrido. “El trabajo se hace sin ninguna condición de seguridad ni de higiene, exponiendo así a los niños a graves riesgos físicos y afecciones diversas. Hay así millares en Zorgho padeciendo en las minas, solos o con sus padres, triturando, cribando pasillos estrechos a varias decenas de metros de profundidad o transportando el mineral. Los frutos de este trabajo raramente les beneficia, la mayoría de estos niños trabajan para aumentar los ingresos familiares. Otros son huérfanos o han abandonado a su familia y trabajan para sobrevivir. No tienen otra elección que aceptar estos peligros extremos”, subraya un informe de la ONG Terre des hommes que interviene sobre el terreno desde 2009 a favor de la protección de los niños y de sus comunidades, gracias al apoyo de UNICEF y de la Cooperación taiwanesas.
La búsqueda del oro en detrimento de la escuela
Nos dirigimos hacia los cobertizos de los molineros (trituradores de piedras con molinos) estamos intrigados por un adolescente de 13-14 años todo cubierto de polvo y que lleva una antorcha en el cuello. Este último desciende por el agujero, la antorcha es una de las herramientas utilizadas para este tipo de trabajo pero Boureima, es así como se llama, exclama que no hace más que la amoladura. “Yo he abandonado la escuela en el curso de CM2 (5º según el sistema suizo) en Bourzanga, para venir a buscar oro aquí con mis hermanos. Actualmente, tengo una suma de 350.000 francos CFA (650 francos suizos) quiero ganar más para poder continuar en la escuela (risas)”. A la pregunta de si  estaba dispuesto a ir a un centro de formación profesional, primero ha respondido negándose antes de condicionar sus intereses a aprovechar esta oportunidad si esto le procura más ingresos más adelante. Para el coordinador de la zona de Zorgho de Tdh, Didier Ouedraogo, la mayoría de los trabajadores vienen de los pueblos de alrededor, de otras provincias y a veces de otros países como Togo, Benin, Ghana… Se instalan alrededor del emplazamiento, primero de una manera provisional pero pueden asentarse en función del corte del filón (signo indicativo de la presencia de oro) y de los ingresos obtenidos. “en lo que concierne a los niños trabajadores, la experiencia de Tdh muestra que la mayoría de los que trabajan en los agujeros son muchachos. Ellos criban, trituran y transportan y hacen frente diariamente a enormes riesgos. En cuanto a las chicas, se dedican al transporte de agua y a la restauración. Algunas, mientras la madre trabaja cuidan de sus hermanos pequeños en detrimento de la escuela. También se han consignado casos de chicas víctimas de explotación sexual o de prostitución en el emplazamiento pues existen algunas ideas a nivel de los trabajadores que relacionan el sexo y la búsqueda de oro”. Para M. Ouedraogo sobre el conjunto de los lugares de intervención de Zorgho, la Fundación Tdh ha permitido la salida y la escolarización de 328 niños y niñas (7-8 años) y que acudan a formación profesional 164 niños y niñas (15-17 años) en diversos oficios, también la alfabetización de 75 niños y niñas trabajadores (9-14 años) y ha puesto en marcha actividades generadoras de ingresos (AGR) para que lo aprovechen 60 jóvenes y 60 madres. El proyecto ha podido encuadrar y proteger a más de 280 niños y niñas de 3 a 6 años gracias a tres jardines de infancia comunitarios (Bissongo). Y al ver el crecimiento exponencial del número de menores sobre estos áridos lugares sobre todo en el emplazamiento de Pousghin-Mankarga, Didier Ouedraogo ha dado la voz de alarma.
Didier Ouedraogo, coordinador de la zona de Zorgho de Tdh: ¡Medidas urgentes con rapidez!
“Al ver la importante presencia humana actual, es preciso actuar rápidamente para proteger a los menores. Para conseguirlo, proyectamos montar un segundo Bissongo en el emplazamiento, instalar una escuela en chozas de paja para escolarizar y reintegrar a los que han abandonado la escuela para ir con sus padres. Es preciso también reclutar profesores para reforzar los equipos de maestros de las escuelas de Pousghin y de Mankarga V3 así como ayudar al equipamiento de las escuelas. Por otro lado, queremos retirar todavía a más adolescentes que trabajan en el emplazamiento para que se dediquen a la formación profesional en mecánica, carpintería, costura… Este trabajo debe hacerse urgentemente. En lo que se refiere a la vida misma en el emplazamiento, las condiciones higiénicas son verdaderamente deplorables. A título de ejemplo, los baños públicos someramente realizados no tienen sumideros con lo cual constituyen auténticos nidos de mosquitos. Por otro lado, la población está expuesta diariamente a productos altamente tóxicos y contaminantes para las capas freáticas (cianuro, mercurio). Los accidentes laborales son legión, como los desprendimientos, que el último mes se han cobrado tres vidas en el emplazamiento. Por lo tanto es preciso desarrollar estrategias de prevención y de asistencia sanitaria en colaboración con los centros de salud y de promoción social (CSPS) existentes. Sobre todo a través de la puesta en marcha de un cobertizo que servirá de lugar de consulta y asistencia en beneficio de los niños y sus padres. En el emplazamiento actual, las enfermedades más recurrentes son las pulmonares. La mayoría de la gente tiene tos porque inhalan permanentemente el polvo y el humo de las máquinas…”  
Un minero: “Aquí, reducimos las rocas extraídas por los buscadores de oro a polvo con los molinos. Yo trabajo con mis hermanos pequeños. Es cierto que no es un trabajo adecuado para los niños pero no podemos escoger, es la manera de arreglárnoslas. Pero necesito que mis hermanos cuando tengan edad de soportar este tipo de trabajo, no sean todavía unos chiquillos. Nosotros hemos sido sensibilizados por Terre des hommes sobre el peligro de hacer trabajar a los niños en el emplazamiento con lo cual rechazamos sistemáticamente a los niños de corta edad que vienen a nosotros”.
Djoada Ouédrago: responsable de las mujeres en el emplazamiento: “Cuando llegamos aquí había oro y se vivía de ello pero actualmente el oro ha desaparecido y si no existiera esta iniciativa de formar a los niños, algunos terminarían de ladronzuelos de carretera pues están acostumbrados al dinero. Nosotros agradecemos la creación de Bissongo (centro de vigilancia infantil) por Terre des hommes . La ONG nos acompaña en la educación y protección de nuestros niños en el emplazamiento. Como muestra, sobrevino  un incendio en el emplazamiento y si no llega a ser que los niños estaban internados en Bissongo, habría habido un gran drama humano. Felizmente. Por nuestra parte, jugamos nuestro papel vigilando que no se implique a nuestros niños en trabajos de búsqueda de oro, y los orientamos hacia Bissongo y las escuelas. Otro problema para los niños, es que nos enfrentamos con un serio problema de acceso al agua, por ejemplo el bidón de agua de 20 litros cuesta 250 francos franceses. Deseamos que Tierra de hombres nos ayude estudiando esta cuestión. Resumiendo, que se refuercen sus acciones sobre el terreno.”
Pierre Tapsoba, Director General de la sociedad que detenta el permiso de explotación:
Una presencia invasiva: “Mi sociedad, la General de Minas y Canteras (GMC), a semejanza de otras sociedades mineras privadas, se enfrenta a la invasión de los buscadores de oro. Aunque su trabajo no es perjudicial para la sociedad, han conseguido la cantidad de oro que han sido capaces de coger. Y aunque se interesan en las vetas muy ricas, no pueden alcanzar la profundidad que nuestras máquinas son capaces de explorar. Sin embargo, su presencia es del todo punto invasiva pues estos buscadores de oro crean serios problemas en nuestras instalaciones y en el desplazamiento de nuestros equipos. Pienso que las autoridades deben examinar la situación en vista de establecer condiciones más aceptables para la inversión minera”.
Izidine K. KABORE