domingo, 2 de octubre de 2011

Myanmar - Un bebé encuentra por fin los brazos de su madre

Mya no tiene más que 2 años y medio y ya ha vivido una historia increíble. Durante 17 meses, ha pasado de brazo en brazo, confiada a 5 mujeres y jóvenes chicas diferentes para acabar con una de ellas en prisión. Tierra de hombres (Tdh – Ayuda a la infancia) ha llevado a cabo un trabajo de investigación excepcional para encontrar y reunir a esta pequeña con su hermana mayor, su  hermano y su mamá, el pasado 23 de agosto.
Mya es la hija pequeña de Daw Hla Nwe, una joven de 30 años que todavía vivía sola con sus tres hijos a principios del año 2010. Su primer marido la había abandonado y el segundo se había refugiado en casa de su madre después de una depresión nerviosa. Desamparada, no conseguía dar bastante de comer a sus niños, inscribirles en la escuela, ofrecerles una vida. En abril de 2010, decidió confiar a sus dos hijas, Mya de un año y Thida de 11 años a una de sus hermanas y su hijo Ko Ko de 5 años a otra hermana. Daw Hla Nwe se marchó cerca de la frontera china a buscar un trabajo de sirvienta, para encontrarse finalmente en el mundo de los masajes – más claramente, de la explotación sexual. Ella llegaba a mandar a sus dos hermanas 300 kyats al mes (35 francos suizos) para que ellas cuidasen de sus hijos. Pero cuando volvió en enero de 2011, sus dos hijas habían desaparecido. Solo quedaba su hijo el que había sido acogido por su otra hermana e incluso le había inscrito en el colegio. Según varios testigos, la primera tía pegaba a las niñas y las obligaba a mendigar. Su madre descubrió rápidamente que Thida había huido con su pequeña hermana bajo el brazo durante el verano anterior.
Daw Hla Nwe primero se quedó en Rangoon con la esperanza de encontrar a sus hijas, pero no tenía medios para lanzarse a buscarlas. Entonces ella ha dejó a su hijo en casa de su segunda hermana y empezó a trabajar, los dos primeros meses en una fábrica de ropa, y finalmente en un salón de masajes en el Haut Myanmar, donde el salario era mucho más elevado. En dos/tres meses consiguió reunir 1.000 Kyats (120 francos suizos) y envió la mitad para ayudar a su hermana a ocuparse de su hijo.
Durante este tiempo, las dos niñas se habían refugiado en la calle, desde julio de 2010. Thida, la mayor, fue arrestada por la policía dos meses más tarde y llevada a una escuela de formación del gobierno –un centro de detención- para niños abandonados y niños de la calle. Con las prisas, confió su pequeña hermana a otra jovencita, Aye San, que trabajaba también en la calle. Esta jovencita rápidamente abandonó a Mya en brazos de una mujer mayor que mendigaba y vivía con un grupo en la estación de Rangoon. Esta mujer también fue arrestada y dejó a la nenita con otra mendiga de la estación que también terminó en prisión por mendigar con un niño a comienzo del mes de agosto de 2011. 
Encontrar el bebé
El trabajador social de Tierra de hombres intentó entonces encontrar a la pequeña Mya. El había encontrado a la hermana mayor en el transcurso de una actividad de apoyo y de protección que llevaba a cabo para los niños de la escuela de formación donde estaba Thida. Poco a poco pudo encontrar a la otra jovencita de la calle, Aye San, que le mandó donde la mujer a la que había confiado a la pequeña. Igualmente encontró a Daw Hla Nwe,  madre de la niña, al norte de Rangoon. Varias personas, preocupadas por la suerte de Mya, informaron al empleado de Tdh de que la última mujer que había sido vista con la niña había sido arrestada por la policía.
Todo el equipo de Tdh unió sus esfuerzos: visita a las comisarías de la región y demanda del apoyo del tribunal local. Un policía pudo identificar a esta mujer y comunicarles que había sido arrestada y condenada a 15 días de prisión en la cárcel de Insein. Según el policía, estaba acompañada por una pequeña. Quedaba ahora asegurarse de que esta niña era Mya, a los ojos de su madre y a los ojos del Estado. Acompañada por el empleado de Tdh encargado del asunto y de un representante del Estado, Daw Hla Nwe se citaron en la prisión con dos testigos que podían identificar formalmente a la niña: su hermana mayor Thida y Aye San.
Para colmo de males y a pesar de todos sus esfuerzos, se les rehusó el acceso a la prisión y por lo tanto la identificación de Mya. Tdh solicitó el apoyo de varias altas  instancias para obtener una autorización para entrar en la prisión. Durante este tiempo, la madre de la pequeña recibió ayuda financiera y moral para sobrellevar esta espera.
Al final, el 23 de agosto de 2011, madre e hija se reencontraron ante las puertas de la cárcel. Era el día de la liberación de la mujer que había cuidado a la niña. Esta mujer puso a la pequeña Mya en los brazos de su madre apaciblemente, sin ninguna dificultad, en presencia de su agente de la condicional.
Un trabajo que continúa para toda una familia
Actualmente, el equipo de Tdh está en vías de determinar la mejor manera de ayudar a esta familia, sobre todo para conseguir que la madre no se vea obligada a dejar a estos niños para ir a buscar ingresos en otra parte, sobre todo en el medio de la explotación sexual.
Mya va a recibir ahora el apoyo necesario por parte de Tdh para que comience su vida en el seno de su familia, después de haber estado separada de su madre durante 17 meses. Su periplo va a ser estudiado para saber si ella ha soportado formas de violencia que podrían afectar a su desarrollo físico, emocional y psicológico (impactos sobre su salud, falta de alimentación, toma de drogas, violencia física, moral o sexual).
Tdh ayuda igualmente a su madre a encontrar una casa y le ha propuesto un empleo como interina en una familia de confianza. Mya será confiada a un parvulario durante el día, el tiempo necesario hasta que madre e hija se encuentren. La hermana mayor, Thida, abandonará la escuela de formación en septiembre para volver junto a su madre en su nueva casa. En cuanto a su hermano, Ko Ko,para no perturbarle con demasiados cambios, se queda de momento en casa de su tía, continuará asistiendo a su actual colegio y se reintegrará progresivamente a su familia después de visitas regulares.
Según Rob Millman, delegado de Tierra de hombres en Myanmar : “Nosotros damos lo mejor de nosotros para asegurar que nuestro trabajo respete al máximo el bienestar de estos tres niños. El mayor desafío es el de la madre que debe preservar la fuerza y la resistencia de la que ha hecho gala después de encontrar a sus hijos ”.
(Las fotos y los nombres han sido cambiados a fin de proteger la confidencialidad de la familia)