domingo, 14 de agosto de 2011

Tierra de hombres en Burkina Faso - La Fundación protege a las jóvenes empleadas domésticas

La mayoría de las personas africanas tienen recursos en los grandes centros urbanos, para las niñas empleadas domésticas, para que efectúen trabajos a domicilio, como la colada, la cocina, barrer el patio y las casas. Ellas, con edades de menos de 14 años hasta alrededor de los 18, trabajan de 12 a 16 horas de media al día, sin contrato claramente establecido, por un salario mísero. Además, a menudo están expuestas a abusos y maltratos (violencia física, psicológica, sexual, privación de comida…),
Guiada por el interés superior de la infancia, la fundación Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes), creada en 1960 en Lausana, Suiza, con delegaciones en más de 30 países en todo el mundo, trabaja en Burkina Faso para la protección de las jóvenes empleadas domésticas y otras categorías de niñas vulnerables, sobretodo con la puesta en marcha de redes de protección y de lugares de encuentro ”Punto de Esperanza”. Permiten a las jovencitas encontrarse una vez al mes para recabar noticias de sus pueblos y encontrar soluciones a los problemas que algunas encuentran en su lugar de trabajo.
Encuentro con Salimata Ouattara, animadora del Programa de Protección de Tierra de hombres de Lausana:
Señora Ouattara, ¿en qué consiste exactamente vuestra misión?
Estoy muy feliz al trabajar con estas jovencitas empleadas domésticas. Invito a los empleadores a tratarlas a la altura de los servicios que les prestan. Organizo habitualmente actividades de reagrupación de las pequeñas domésticas en lugares de encuentro llamados “Punto de Esperanza”. La fundación tiene fichas de identificación, con una regular puesta al día de los datos de cada beneficiaria en seguimiento. Ella les acompaña a los servicios sociales, sanitarios, inspección de trabajo, policía y al Palacio de Justicia. Por otro lado, apoya a los actores comunitarios en la ejecución de sus actividades, asegura la asistencia médica total de las jóvenes empleadas domésticas y les inscribe en los cursos de tarde y en los centros de formación profesional.
Preséntanos a Tierra de hombres y las razones que le han motivado a preocuparse de la suerte de estas jóvenes domésticas.
Tierra de hombres funciona con el apoyo de colaboradores y la generosidad de Suiza que, sensible a las penas de las mujeres y niños y niñas desfavorecidas, se apresuran con los padrinazgos para satisfacer las necesidades fundamentales de las poblaciones. Las principales razones que motivan a la ONG son debidas al hecho de que nuestro país es un país subdesarrollado con una alta tasa de chabolismo y que conoce las dificultades ligadas al no respeto de los derechos infantiles: explotación de niños y niñas, peores formas de trabajo, tráfico, maltrato… Tierra de hombres desarrolla en Burkina Faso tres programas (protección, salud y justicia juvenil) concernientes a la trata de niños y niñas en zonas muy sensibles como el departamento de Toeni, en la provincia de Sourou, que tiene la más alta tasa de emigración de jovencitas hacia los grandes centros urbanos: Ouagadougou, Bobo-        Dioulasso, Koudougou y Ouahigouya.
¿Qué ambiciona la ONG para los niños y niñas explotados laboralmente en Burkina Faso, sobre todo las jovencitas domésticas?
El trabajo doméstico es un noble oficio, pero no es un trabajo para una niña. A veces vemos muchachitas de 12-13 años llegar del campo en busca de algunos francos. Muchos de estas niñas cuentan que han sido maltratadas por los empleadores que generalmente son madres y padres de familia. Insultos, golpes, no pago del salario, hostigamiento, estas niñas no son consideradas como niñas, pues las niñas de la familia van a la escuela. Pero tampoco son adultas pues ¿qué adulto aceptaría trabajar por 5.000 francos CFA al mes de la mañana a la noche?
Lo que desea Tdh es luchar contra la explotación de estas jovencitas previniendo las migraciones precoces, mal preparadas, ayudando a las comunidades de origen a escolarizar a sus hijas, pero también ayudándoles a defender sus derechos. Intentamos responsabilizar a los adultos que las emplean. Los que a menudo actúan de buena fe, pero omiten considerar a estas jovencitas que hacen sus quehaceres domésticos como niñas que son todavía y que ellos son responsables como de todas las niñas que viven bajo su techo. La mayoría de estas niñas no van a la escuela, están mal pagadas. Pero lo más grave, es que los empleadores ven en ellas a trabajadoras y no a niñas. Ellas también tienen necesidad de amor, de afecto. Actualmente la visión de Tdh es la de darles una infancia feliz y una oportunidad de formación profesional para su proyecto de vida.
¿Qué significa el término “Hermana Mayor” que desarrolláis en Tierra de hombres?
La “Hermana Mayor” es una doméstica avispada, respetada, sin timidez y que no tiene miedo de explicarse para defender y proteger sus derechos y las de sus hermanas. Con su experiencia, da consejos a las más jóvenes y a las que llegan nuevas a la ciudad. En una palabra, la gran hermana es una chica líder en su grupo, en su medio de vida. Por extensión, la expresión “Hermana Mayor” es utilizada a nivel de ONG como un concepto que remite a un mecanismo o sistema endógeno de protección.
¿Qué diferencia hay entre las “Hermanas Mayores” que viven de los “quehaceres domésticos” y las que dependen de los inquilinos?
Hay una diferencia: “las hermanas mayores” que viven de los quehaceres domésticos son mucho más despiertas e independientes. Ellas conocen bien la ciudad, llevan ropas modernas. Las que están bajo la tutela de los inquilinos tienen menos libertad, pues están bajo la supervisión de los inquilinos. Estas últimas vuelven sistemáticamente al pueblo cada año, al aproximarse la estación lluviosa, para no volver hasta que acaben los trabajos rurales.
¿Qué es el Punto de Esperanza?
El Punto de Esperanza es un lugar de encuentro de las jóvenes empleadas domésticas. Allí, llevan a cabo actividades psicosociales y lúdicas, charlas-debate, y reciben consejos sobre salud en la reproducción, formación sobre los derechos de la infancia…Se trata de aulas que son utilizadas para estos encuentros.
¿Qué hace Tierra de hombres para acompañar a las Hermanas Mayores?
En tanto práctica endógena, son las propias jóvenes las actrices. Sin embargo, Tierra de hombres les aporta un apoyo técnico con formaciones y sesiones de refuerzo. También se les pone en contacto con los servicios de protección existentes, a fin de que el sistema de filiación marche bien aunque una chica esté en dificultades. Se han creado otras iniciativas para reforzar sus actividades de seguimiento. Por ejemplo, la puesta en marcha de protocolos para el registro de las jóvenes domésticas con las direcciones de sus empleadores.
¿Tienen las jóvenes empleadas domésticas un sistema de autopromoción para prevenir los riesgos a los que les expone la emigración?
Las jóvenes domésticas viajan en grupo para evitar problemas. Cuando tienen una urgencia, ellas pagan a escote para hacer desaparecer la urgencia. Se encuentran cada vez para delimitar otros problemas en el seno del grupo. Este sistema de autopromoción es esencialmente la solidaridad.
¿Cuáles son los problemas a las que se enfrentan estas jóvenes empleadas domésticas en el ejercicio de su profesión?
Los problemas son numerosos y diversos: agresiones, violaciones, explotación laboral, robos, desapariciones, violencias (injurias, malos tratos corporales), salarios impagados, problemas graves de salud, casos de embarazos no deseados… estas situaciones representan para ellas su vulnerabilidad. Y sobretodo, sufren a menudo en silencio en las casas de sus empleadores.
Soy feliz al trabajar con estas jóvenes domésticas e invito a los empleadores a tratarlas a la altura de los servicios que ellas les prestan. Es una directriz muy respetable. Es preciso aproximarles para comprender. Deben ver en estas chicas a personas humanas con todos los derechos que una niña pueda tener.
Aprovecho esta entrevista para lanzar una llamada a los colaboradores que deseen acompañar a la Fundación Tierra de hombres en este trabajo. Este acompañamiento no es financiero sino que comienza con el hecho de cambiar el punto de vista para con estas muchachas y el trato que se les da. No olvidemos que de hecho esto es un trabajo, que primeramente son niñas que tienen necesidad de construirse, de ir a la escuela, jugar, ser amadas y de crecer dignamente.