domingo, 14 de agosto de 2011

La población “Dom” y sus niños y niñas en Líbano

Incluso si no habéis oído hablar nunca de la población “Dom”, es muy probable que los hayáis visto, si habéis ido al Líbano, Siria, Jordania, Turquía o Irak. Quizás hayáis percibido desde lejos la longitud de una gran carretera. Quizás os preguntéis sobre el esfuerzo que supone para estas personas que viven en chabolas improvisadas, hechas de chapa ondulada, de madera y de toldos de plástico. Quizás las hayáis visto más de cerca, cambiando una mirada o una palabra, cuando hayáis sido abordados por una jovencita o un muchachito que pedían dinero o querían solamente limpiar el parabrisas de vuestro coche. 
Lo que es seguro es que la mayor parte de la gente que vive en el Líbano conoce los Doms, pero se quedan perplejos frente al término “Dom” que no forma parte del vocabulario de todos los días. Los llaman comúnmente los “Nawars”, una palabra árabe condescendiente y de connotaciones peyorativas. Esta palabra condiciona las relaciones entre Dom y no-Dom a lo largo del conjunto de  Oriente Medio y deja a la población guiarse por las apariencias, por esta pobreza por la cual los Doms son apartados. Estas apariencias excluyen el reconocimiento de los Doms como un pueblo cargado de historia, de cultura y de tradiciones. Todos se vuelven ciegos frente a sus necesidades.
La delegación de Tierra de hombres en Líbano y la asociación Insan presentan un informe que intenta combatir esta ceguera colectiva y mirar a estos Doms a través de  “ojos humanitarios”. La investigación que ha alimentado este informe es la primera de su género, no solo en Líbano sino en toda la región Árabe. Analiza precisamente las necesidades de los niños y niñas Doms y llena así una laguna importante en la investigación libanesa investigando sobre una de las comunidades más vulnerables y marginales del país.
A fin de determinar los medios de respuesta a las necesidades de esta población y de sus niños y niñas, la evaluación ha analizado todas las violencias que sufren los menores, buscando lo que falta para asegurar su protección e identificar a los actores potenciales de protección a la infancia. La investigación ha sido efectuada en cuatro zonas geográficas: Bekaa, Beirut, Saida y Tyr, a cerca de más de 3.000 Doms.
Sus comunidades están generalmente aisladas de las viviendas principales o situadas al lado de zonas pobres, marginales, como los campos de refugiados palestinos. Más del 72% de las personas que han participado en la investigación son de nacionalidad libanesa, nacionalidad que han obtenido gracias  a la ley de naturalización promulgada en 1994. Esta naturalización ha cambiado sus hábitos de emigración: el 87% de nuestra muestra declara en efecto que actualmente lleva una vida sedentaria. Igualmente, la ley ha mejorado el acceso de los Doms a los servicios públicos, como educación o salud.
Sin embargo, los Doms sufren múltiples vulnerabilidades: una extrema pobreza, el miedo se ser expulsados de sus alojamientos no reconocidos legalmente, viviendas rudimentarias, agua y saneamientos que se apartan de las normas. Los niños y niñas están confrontados a numerosos factores que ponen en peligro su protección y su bienestar: los riesgos sobre su salud son muy elevados, su nutrición muy pobre, falta de instrucción y de sitios para jugar, no tienen papeles de identidad. Los niños y niñas sufren enormemente violencia o negligencia: marginación, discriminación, matrimonios o maternidades precoces, trabajos forzados y peligrosos, delincuencia, prostitución, tráfico.
Frente a una larga lista de riesgos que rodean a niños y niñas, desde las cuestiones de salud y de educación a una multitud de problemas de protección, los esfuerzos para responder a sus necesidades deben estar cubiertos a todos los niveles. A nivel de la comunidad, las estructuras sociales existentes como los diwan o las agrupaciones de mujeres deben estar reforzadas de manera que los líderes comunitarios puedan tener un papel más intensivo en la protección de sus niños y niñas.
Desde que numerosos Doms han adquirido la nacionalidad libanesa, pueden acceder a los servicios, pero este acceso está limitado a causa de la falta de información de la comunidad así como de actitudes discriminatorias por parte de la población libanesa. Por lo tanto, es muy importante comprometer a las estructuras gubernamentales nacionales y locales, tales como el Ministerio de Asuntos Sociales y los Centros locales de Desarrollo Social, como actores claves para asegurar los derechos de la infancia Dom de tener acceso a los servicios, a una identidad y a una protección.
Es esencial también que las ONG locales e internacionales trabajen juntas, en redes y en colaboración, de manera de que todo experto y todos los recursos necesarios sean movilizados para responder a las necesidades  de los niños y niñas Doms.
Buscad todo el análisis y las recomendaciones en el informe The Dome People and their Children in Lebanon