domingo, 14 de agosto de 2011

Afganistán - Dignidad para los niños y niñas encarcelados

Los proyectos de Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes) en justicia juvenil tienen como objetivo evitar la prisión a los menores delincuentes. Tdh ayuda sobre todo a los gobiernos a poner en marcha alternativas a la detención cerrada y ofrecer actividades de reinserción tales como cursos de alfabetización o de formación profesional. Sin embargo, se conoce la situación de menores en algunas prisiones del mundo donde las condiciones de encarcelamiento van en contra del respeto a los derechos fundamentales y a la dignidad humana. En Afganistán, el centro de detención de Kandahar es un ejemplo entre otros. Después, Mazar-e-Sharif, Herat y Jalalabad,  donde el Consorcio para los derechos de la infancia  (CRC), dirigido por Terre des hommes, ha comenzado sus actividades en junio de 2011.
Como en todas las prisiones para niños y niñas del país, en el centro de detención de Kandahar se encuentran un gran número de jóvenes que no deberían estar detrás de los barrotes: la infracción cometida es a menudo mínima, o bien la edad legal para la detención no ha sido respetada; a menudo, el estatus social de los ofendidos juega un papel importante en el tratamiento que se les ha reservado. “Hasta ahora, no se había propuesto ninguna actividad educativa, profesional o recreativa a los jóvenes para facilitar su vida cotidiana y asegurarles una reinserción social al salir”, remarca uno de los empleados de justicia juvenil de Tdh durante una visita a este centro. El director del centro explica que tiene máquinas de coser destinadas para que los jóvenes aprendan oficio pero que el último profesor de sastrería tiene actualmente un puesto diferente en la prisión por razones salariales. Y mientras que el director asegura que por lo menos los libros están a disposición de los jóvenes, ellos carecen formalmente de esta información.
Actualmente, es necesario responder a las necesidades fundamentales de estos niños y niñas. El CRC se compromete pues a procurar material para la formación y la educación de los jóvenes de este centro de detención; por otro lado, se esfuerza por obtener del gobierno que respete sus deberes legales y provea de profesores y formadores competentes a los 24 muchachos y 2 jovencitas actualmente detenidos en Kandahar. Además, el CRC efectúa un seguimiento escrupuloso de los dossieres de los jóvenes detenidos, a fin de asegurar que sus derechos sean respetados, que su pena sea proporcional a su falta, que sus condiciones de detención sean correctas, que tengan un contacto regular con su familia y que se beneficien de un abogado competente. Según Bernard Boëton, especialista en justicia juvenil de Tdh: “Este proyecto no es una simple aproximación humanitaria, es una prestación de servicios junto a un seguimiento de los derechos de los niños y niñas en el centro de detención juvenil; es un trabajo por cada trabajo”.
Las actividades del CRC en el seno de los centros de detención afganos constituyen sin ninguna duda una gran contribución para un mayor respeto de la dignidad de los menores encarcelados y de una mejora de sus condiciones de vida. Sin embargo, la parte más importante del trabajo se efectúa a nivel gubernamental y judicial, para asegurar que la alternativas a la detención sean realmente puestas en marcha a escala nacional para pequeños delitos: que el código penal para menores sea reformado en el respeto de la Convención Internacional de los Derechos de la Infancia; y por fin, que el derecho positivo sea bien aplicado y no sea reemplazado por una justicia tradicional a menudo expeditiva, más severa y cuyo único eje sea el castigo.