martes, 5 de julio de 2011

Refugiados en Siria-Jordania - “Para que nuestros hijos e hijas tengan una vida mejor”

Con la huida y el exilio, las familias iraquíes han abandonado algo más que su casa, su país y su entorno. Han perdido su identidad, su confianza se desmorona y se cae en la desesperanza. El apoyo de Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes) es importante para remontar esta adversidad y empezar una nueva vida en Siria o Jordania.
Reportaje de Françcois Struzik, www.imageofdignity.org
Una familia alojada en el tejado de un inmueble en Damas, en una habitación de bloques de hormigón abierta a los cuatro vientos. La lluvia entra en la habitación. El padre originario de Basora ha desaparecido. Debido a la violencia, la madre ha abandonado Irak con sus dos hijos. Desde su exilio está siempre sola y no se atreve a hablar con nadie.
El centro de Tierra de hombres en Siria es el único lugar donde ella puede hablar de sus preocupaciones y de sus temores. En el transcurso de las sesiones con el psicólogo, ha adquirido confianza en sí misma. Estos momentos le sirven de acogida donde puede desahogar su angustia.
Violencia y desapariciones
La guerra de Irak de 2003 no solo ha golpeado a Irak sino que ha afectado también a sus vecinos. Siria y Jordania han llegado a ser los dos principales países de acogida de los refugiados que huyen de la violencia del conflicto. Los relatos de las familias refugiadas iraquíes testimonian la violencia, las desapariciones de parientes, secuestros, torturas, asesinatos de adultos, niños y niñas. El regreso a Irak es inviable para la mayoría de ellos, algunos lo han intentado y han debido huir otra vez.
Según las estimaciones de la Alta Comisaria para los Refugiados (HCR) de Naciones Unidas, cerca de dos millones de iraquíes han buscado refugio fuera de su país. Se estima que entre 1,2 y 1,4 millones de iraquíes viven actualmente en Siria. En Jordania, entre 500.000 y 700.000, o sea más del 10% de la población son refugiados iraquíes. Estos refugiados no se benefician de un estatus legal, pues ninguno de los dos países ha firmado la Convención sobre los Derechos de los Refugiados que garantiza protección a las personas víctimas de los conflictos. Ellos viven en situación extremadamente precaria sin acceso legal al mercado de trabajo.
Desde 2007, Tierra de hombres, en colaboración con Tierra de hombres Siria y la Congregación de las Hermanas del Buen Corazón, aportan una asistencia psicológica a niños y niñas iraquíes refugiados en estos países limítrofes. En los tres centros, las familias encuentran psicólogos y trabajadores sociales con quien discutir su situación y además les evalúan sus necesidades.
Vivir en el miedo y la soledad
Mohammed vive con su mujer y sus cuatro hijos en un barrio popular de Damas. Formaba parte de la guardia republicana iraquí y fue secuestrado y torturado después de la caída de Saddam Hussein. Sus tres hermanos han sido asesinados. Incluso en Damas, ha recibido amenazas y vive con el temor de que sus agresores le encuentren. También sufre depresión y pérdida de memoria. Además, la familia reside ilegalmente en Siria pues tendría que contactar con las autoridades iraquíes para obtener un pasaporte. Sin papeles, los niños no van a la escuela y salen lo menos posible. El centro de Tierra de hombres les ofrece la única oportunidad de encontrarse con otros niños y niñas.
En el centro de actividades de la Congregación de Hermanas del Buen Corazón, uno de los colaboradores de Tdh en Siria, se encuentra el Sayeda Zeinab en este mismo barrio accesible a los refugiados iraquíes. Como todos los lugares donde hay iraquíes en Siria, el centro está cerrado al exterior (sin ventanas) para que sea un lugar de expresión protegido para los niños y sus familias. Ayudados por psicólogos y animadores, los niños pueden crear vínculos durante los talleres de danza, teatro, dibujo, bricolaje, juegos y deportes. Los talleres trabajan sobre algunos aspectos identificados durante las conversaciones y consiguen por un momento que los niños salgan del círculo familiar que a veces está muy encerrado en sus problemas.
Actividades para niños y niñas
Souha, psicóloga de Tierra de hombres, explica que “los sainetes están interpretados por los niños, el papel les estimula a explicarse y a ponerse en el lugar de otros”. Los talleres de bricolaje son muy apreciados, incluso por los adolescentes, que tienen pocas oportunidades de hacer recortables y collages, de crear. En el patio de una escuela vecina al centro, se organizan juegos y deportes. Estas actividades psicosociales y recreativas obtienen rápidos resultados en el bienestar de niños y niñas.
En cuanto a los adultos, frecuentan grupos de apoyo de mujeres, de hombres o padres y madres juntos, según los temas tratados. Durante los encuentros, la psicóloga trabaja sobre asuntos a veces poco abordados por las familias, a fin de que los debates penetren lentamente en el círculo familiar: relación madre-nuera, violencia hacia los niños y niñas, agresividad…”No es habitual hablar en grupo de estos temas”, comenta Souha. “Algunos me han dicho que está muy bien poder abrir su corazón. Esto les da una actitud mejor en la vida y con los niños y niñas”.
Abu Ahmed tuvo que abandonar Irak con su mujer y sus cinco hijos hace 5 años. Después de haber sido atacado y herido por los milicianos decidió refugiarse con su familia durante algunos meses. Pero durante ese tiempo su casa fue saqueada y el retorno no es ya posible. Actualmente forma parte de estos grupos de debate que le permite disminuir su estrés y su soledad. Las actividades para los niños y niñas les ofrecen una socialización que habían perdido totalmente con el desarraigo. Están pendientes de irse a Europa o a Australia.
Llegar a ser actor del cambio
Otros, como Athir, han escogido salir adelante e integrarse en su comunidad de acogida. En 2006, su casa es objetivo de un tiroteo y es amenazado por la policía iraquí. El miedo es tan fuerte que cuando su mujer embarazada comienza a sangrar, deciden ponerse a cubierto en Jordania. Pensando en no volver hasta pasado algún tiempo, viven de sus ahorros y no se instalan. Después de 15 meses, deben cambiar su modo de vida, encontrar un barrio más pobre. Athir trabaja para un mercader de legumbres y busca la ayuda de organizaciones como Tierra de hombres. Él frecuenta con su mujer y sus dos hijos el centro de Tdh en el barrio de Amman. Ha llegado a ser voluntario, ha comprendido la necesidad de ayudar a otros y la satisfacción que esto aporta. Su estatus de voluntario le hace cambiar su papel de asistido al de actor de su vida. 
Los refugiados en cifras
8 años después de la guerra, la inseguridad y la falta de acceso a la asistencia y a la educación colocan todavía a los iraquíes en el camino del exilio:
- En Siria, son más de un millón.
- En Jordania, entre 500.000 y 700.000, o sea, más del 10% de la población.
- 30% de los niños y niñas iraquíes no están escolarizados, fundamentalmente por razones económicas.
Tdh en Siria y Jordania
- 2007: comienzan las actividades psicosociales y de salud mental.
- 3 centros: uno en Amman y dos en Damas.
- 3.000 niños, niñas, adolescentes y adultos se han beneficiado de la ayuda en 2010.
- 2010: nuevo proyecto de justicia para menores.