miércoles, 15 de junio de 2011

Afganistán – Fátima, un buen ejemplo para miles de jóvenes que trabajan en las calles

Uno de los principales objetivos del Child Rights Consortium (CRCIII), dirigido por Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes), es ayudar a  niños y niñas que vivan o trabajen en las calles a reintegrarse al sistema escolar. Las niñas son las más afectadas por el endeble acceso a la educación en el país. Si la tasa de alfabetización es del 49% en los chicos (de 15 a 24 años) que está lejos de ser satisfactorio, el de las chicas es inaceptable: solo el 19% saben leer y escribir.
Desde 2009, el CRCIII (Terre des hommes, Aschiana y LKRO) ha permitido a 5.331 menores de los cuales 2.112 son niñas, sentarse en los bancos de la escuela en cinco provincias afganas. A fin de alcanzar el nivel requerido por las escuelas públicas, todos estos niños y niñas han seguido previamente cursos preparatorios en los centros de CRCIII.
Las niñas que han sobrepasado la edad escolar pueden seguir formación profesional complementaria con cursos de alfabetización dispensados en estos mismos centros. Desde 2009, 124 jovencitas han obtenido un diploma de formación y pueden hoy en día ejercer un oficio.
Fátima forma parte de estas jóvenes. A la edad de 16 años, no había ido a la escuela, pues había pasado su infancia ejerciendo toda clase de empleos para satisfacer sus necesidades y las de su familia. Incluso después de unirse al centro de CRCIII y empezar una formación profesional, ella era obligada por su padre a hacer la colada a los clientes por algunas monedas. “El no me cuidaba, ni mis sentimientos, necesidades o deseos. A él solo le interesaba el dinero. Todo lo que él quería es casarnos con hombres ricos y utilizarnos para ganar todavía más dinero. El no se interesaba por nuestro porvenir, nuestros deseos, nuestras esperanzas. Hizo lo mismo con mis dos hermanas mayores y ahora ellas viven en malas condiciones”, explica Fátima.
La jovencita ha acudido al centro de CRCIII para seguir una formación de costurera. Paralelamente, un educador del centro ha ido a visitar a sus padres para evaluar la situación familiar. Después de verificar lo dicho por Fátima junto a su madre, el educador ha ido a la tienda del padre. Este hombre de unos 65 años, religioso y extremadamente tradicionalista, rápidamente le ha hecho comprender a nuestro educador de que es muy difícil hacerle cambiar de idea o de comportamiento. Sin embargo, después de tres citas y a través de argumentos basados en los valores islámicos, el empleado del CRC ha conseguido finalmente convencerle de que sea más complaciente y atento con  sus hijas y su mujer.
Actualmente, el padre de Fátima parece seguir con su compromiso. La hija nos ha confiado que ahora es feliz con su familia y llena de alegría gracias a la formación que recibe. Se siente a gusto entre las demás estudiantes, motivada con la idea de asegurar su futuro, ella nos explica que sobre todo le ha impresionado el comportamiento respetuoso de los profesores y educadores. Ahora, ella conoce sus derechos, puede diferenciar entre una buena o una mala elección y sobre todo sabe que es ella la que decide su porvenir.