viernes, 4 de marzo de 2011

Afganistán - El infierno de las calles

Un equipo de la delegación de Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes) en Afganistán ha localizado recientemente a 667 niños, de los cuales 52 son niñas, que trabajan en las calles de Kabul, en Afganistán. Estos niños parecen tener edades comprendidas entre los 7 y 18 años, aunque docenas de ellos podrían no tener más de 5 años. Pocos de ellos duermen en la calle, la mayoría vuelven a casa de sus padres a la noche, después de una dura jornada de trabajo que puede durar de 4 a 14 horas, hasta altas horas de la tarde.
Como ellos han explicado a los equipos de Tierra de hombres, los niños son sobretodo empleados para vender frutas o legumbres, lavar coches, limpiar zapatos, ir a buscar madera, recuperar botellas de plástico o simplemente para mendigar por las calles. Algunos ganan un dólar diario, otros a penas algunos céntimos; otros llegan a conseguir hasta 10 dólares, mientras que algunos reconocen tristemente que a veces no ganan nada porque pasan el día trabajando con su padre, tío o un hermano mayor. Si estos niños no duermen en las calles, al contrario que algunos niños de otros países - huérfanos, abandonados o emigrantes - es porque estos jóvenes afganos son la mayoría (93%) directamente empujados por sus padres a salir a la búsqueda de un porvenir, desde su más tierna edad. Sobrepasados por problemas económicos debido a desplazamientos, enfermedades o pérdida de empleo, los padres no pueden a menudo encontrar otras soluciones.
El 63% de los 667 niños y niñas, al menos encuentran tiempo para ir a la escuela. Los demás aunque no son la mayoría no han ido jamás, bien por la gran pobreza de sus familias, bien por la falta de infraestructuras, o bien por la inconsciencia de sus padres. Desgraciadamente, muchos de estos niños y niñas sufren igualmente de baja autoestima y no se sienten capaces de aprender. Los maestros de las escuelas afganas no están generalmente formados para ayudarles.
Algunos niños y niñas han afirmado trabajar en la calle desde hace 2 semanas, mientras que otros desde hace 7 años. Evidentemente, estas cifras deben tomarse con precaución, pues no tienen una noción real del tiempo: trabajar ha llegado a ser a menudo una rutina para ellos. Sin embargo lo que prueba es que el trabajo de los niños/as es un fenómeno que lleva mucho tiempo y que desgraciadamente no será tarea fácil convencerles, así como a sus padres, de que dejen de trabajar en las calles.
El problema es especialmente agudo durante la noche. En efecto, es en ese momento cuando los niños y niñas corren mayores riesgos y han reconocido tener más miedo: miedo de la noche, de las demás personas que ocupan las calles o incluso de ser secuestrados. Sufriendo igualmente por la polución, o de no tener acceso al agua potable, arrastrando de tal suerte por la noche en las calles no solo sus vidas infantiles sino su salud. Durante la encuesta, el equipo de Tierra de hombres ha localizado 25 niños que sufrían malas condiciones de salud. 9 de ellos han debido ser remitidos a hospitales, los demás han podido recibir los cuidados necesarios directamente. Incluso, los 14 niños que han reconocido pasar las noches en la calle han sido enviados a un alojamiento de urgencia administrado por un colaborador de Tierra de hombres, Aschiana, que les acoge, los toma a su cargo e intenta reunirlos con sus familias.
El 21 de febrero de 2011, esta encuesta ha sido presentada a varios representantes del Estado por el Consorcio de organizaciones administradas por Tierra de hombres para la protección y la promoción de los derechos de la infancia. El Ministro adjunto de Asuntos Sociales, los representantes de los Ministerios de Justicia, Salud Pública, Educación y del Interior, así como la Comisión independiente afgana de los derechos humanos, UNICEF, y varias ONG se habían reunido para darse realmente cuenta de la situación de los niños y niñas que trabajan en la calle. Cuatro de estos niños han sido invitados para brindar su testimonio.
El Ministro adjunto de Asuntos Sociales ha acogido favorablemente esta presentación que considera como un gran progreso para evaluar en detalle la situación y las necesidades de estos niños y niñas. Gracias al informe de Tierra de hombres, los servicios sociales del Estado pueden desde ahora definir estrategias concretas para hacerse cargo de esta problemática, responder a las recomendaciones de esta encuesta y apoyar así el trabajo del Consorcio para los derechos de la infancia.
Uno de los resultados de la encuesta, el apoyo a las familias, es la base de la lucha contra el trabajo infantil. En efecto, son primeramente los padres los que deben comprender los riesgos que corren sus hijos e hijas en las calles. Pero previamente, tienen también necesidad de encontrar los medios para obtener ingresos por otro lado. Se les debe ofrecer acciones preventivas así como  actividades que les permitan ganar dinero. Al mismo tiempo, estos niños y niñas deben poder estar constantemente protegidos contra toda clase de peligros mientras están en las calles.