domingo, 9 de enero de 2011

Formación para proteger de la explotación a los niños y niñas de Burkina Faso

Las monitoras de Tierra de hombres (Tdh – Terre des hommes) disuaden a las candidatas a la emigración y les ofrecen una formación. Aline (15 años), que vive en Dounkou, un pueblo de la región de Tougan, es una de las 576 niñas y chicas jóvenes que han escapado a la emigración precoz. Se ha beneficiado de un aprendizaje del oficio de costurera durante tres años. Al volver a su pueblo, ha abierto un taller de costura en una casita junto a la reservada a su familia y a la recolección. Confecciona ropa de niño/a y de mujer y tiene bastante trabajo para coser cada día con su vieja máquina a pedales. Dice que la costura es difícil pero está contenta con su suerte.
Después de la escuela,  a Emma le esperan las tareas domésticas
Aline tiene su porvenir asegurado. Otras, con la ayuda de Tdh, pueden también salir de la miseria. Ilboudo, es una de las beneficiarias de Tdh. Con 21 años, ella acaba de terminar su aprendizaje de carpintería y espera encontrar clientes pronto. “Al principio, mis padres decían que esto no es un trabajo de mujeres. Pero yo pensaba que una chica puede llegar a ser carpintera, si ella quiere. Ahora mis padres están muy orgullosos de mi”
Emma (séptima de una familia de 8 niños) quiere llegar a ser abogado. Sus padres le han animado a estudiar. En Tougan, ellas es la primera jovencita con el título del BEPC, el (difícil) certificado de fin del primer ciclo de secundaria. Para estudiar, ella ha abandonado su pueblo y se encuentra alojada en casa de su tío. Después de la escuela, le esperan las tareas domésticas: acarrear agua del pozo, preparar la comida, limpiar. “Es difícil no estar junto a mis padres. En casa de mi tío, yo no tengo mucho para comer”. En el pueblo, las jovencitas le felicitan pero, precisa Emma, “ellas admiran a las que emigran, pues ellas vuelven con muchas cosas que no se encuentran aquí”.  Más información.