domingo, 21 de noviembre de 2010

Tierra de hombres y la Convención relativa a los Derechos de la Infancia

La Convención Internacional de los Derechos de la Infancia, promulgada el 20 de noviembre de 1989 por la Organización de Naciones Unidas, fue ratificado por 190 Estados de los 192 que hay en nuestro mundo. Según Bernard Boëton, responsable de los derechos de la infancia de Tierra de hombres- Ayuda a la infancia (Tdh), “para Tdh como para la mayoría de las asociaciones y de las fundaciones que se ocupan de los niños y niñas, esta Convención es el fundamento mismo de nuestra acción” (entrevista al final de este artículo).
En efecto, desde 1960, Tdh trabaja para los derechos de los niños y niñas protegiéndoles contra la explotación, el abuso, el tráfico y la violencia. Los niños/as sin protección parental, particularmente los niños/as en situación de calle ó los huérfanos/as del sida, están a menudo expuestos a estos peligros. A través de una reintegración familiar, escolar y profesional, Tdh les ofrece nuevas perspectivas de futuro. Anselmo De Lima, delegado de Tdh en Brasil explica: “El modelo de intervención de Tdh está basado en el niño y niña como protagonista. Nuestro objetivo es que el niño/a regrese con su familia, con su comunidad y a la escuela, por su propia voluntad. Para esto, se trabaja en redes, con numerosas instituciones e incluso el Estado de los cuales cada uno podrá proponer una solución adaptada a cada niño y niña. Porque, por ejemplo, no sirve de nada enviar simplemente a un niño/a de la calle a la escuela: es preciso que los profesores sepan que hacer con estos niños/as  que tienen necesidades especiales. En estos casos, damos formación pedagógica en las escuelas.
Tdh aporta igualmente una ayuda psicológica y social a los niños/as más vulnerables, sobre todo durante los conflictos y catástrofes naturales. Después del terrible terremoto que ha asolado Haití a principios de este año, Tdh por ejemplo, ha instalado centros de acogida recreativos donde los niños y niñas se liberan de sus miedos, creando vínculos gracias a los juegos y a los eventos. Pero sobre todo, estos centros permiten establecer contacto con estos niños/as, a menudo separados de sus familias o que viven situaciones muy difíciles, y velar así por su protección. Sylvain Fournier, coordinador psicosocial para Tdh en Haití explica: “Se recoge a los niños/as  que viven situaciones de negligencia, de falta de atención, de cuidados, de higiene. La aproximación psicosocial, puesta en marcha en estos campos, permite aportarles una protección frente a todas estas situaciones, para su vida actual y para su porvenir. Esta aproximación nos permite también hacer comprender a las comunidades y a los padres y madres la importancia de toda la atención que deben aportar a sus hijos e hijas ”. En efecto, Tdh apoya a las familias y a las comunidades en su rol protector y educativo y les integra completamente en todos los proyectos.
En el marco de sus programas de justicia para menores, Tdh proporciona un apoyo jurídico y social a los niños y niñas en conflicto con la ley y trabaja para que los sistemas judiciales no consideren la detención de los niños/as más que como último recurso. En América Latina particularmente, Tdh es pionera en la aplicación de medidas socio-educativas como alternativas a la detención, para los delincuentes menores. Después de haber organizado su Congreso Mundial de Justicia Juvenil Restaurativa en Perú en 2009, las delegaciones de Tdh han adquirido toda la credibilidad necesaria, tanto por parte de las otras organizaciones internacionales como por parte de los gobiernos, para atender a este modelo de justicia y ayudar a miles de jóvenes, desde los pequeños conflictos en la escuela hasta los verdaderos delitos, y tener una oportunidad para seguir el camino recto.
Por último, Tdh posee un dispositivo que permite prevenir todos los abusos infantiles en el seno mismo de cada proyecto, y de emprender las medidas legales necesarias si aún así se producen. En efecto, desde el año 2000, la Fundación ha introducido un Código de Conducta además de una Política más amplia de protección a la infancia (Politique de protection de l’enfance). Pues en tal organización, la protección infantil pasa por la creación de un entorno seguro en el seno de la organización y debe tener en cuenta la comprensión local de la noción de violencia sobre los niños y niñas, la cultura, la religión, el derecho local, la tradición y los acuerdos con los colaboradores.
Todavía actualmente, según Bernard Boëton, “queda mucho por hacer. En la mayoría de los países del mundo, los derechos elementales están lejos de estar cubiertos, y hay un enorme trabajo por hacer. Pero al menos, con la Convención, se tiene un instrumento internacional, un lenguaje internacional que permite desarrollar la cooperación entre los países, entre los pueblos”.