sábado, 9 de octubre de 2010

Marruecos - Fátima y el azote de las pequeñas empleadas domésticas


Según el informe médico, Fátima, empleada doméstica de 12 años, sufre lesiones traumáticas a lo largo de todo el cuerpo (incluidas sus partes íntimas) y equimosis y abrasiones cutáneas, producidas por su ama. Aquella ha sido condenada a un año de prisión por la justicia marroquí. Este hecho saca a la luz una vez más el problema del empleo de pequeñas empleadas domésticas en Marruecos, niñas cuya edad media es de 10 años. Desde hace unos 20 años, Tierra de hombres (Tdh) y su socio-colaborador Ard Al Atfal - Tierra de los niños, se esfuerzan en luchar contra esta práctica.
Actualmente, alrededor de 518.000 marroquíes menores de 15 años entierran su infancia para trabajar clandestinamente. Sin embargo, los textos son claros. Según la Convención de Derechos de la Infancia, “un niño no puede ponerse a trabajar a partir de los 12 años, más que en un marco familiar y en condiciones saludables”. Entre 70.000 y 90.000 muchachitas, comúnmente llamadas “petites bonnes (criaditas o pequeñas empleadas domésticas)”, se matan a trabajar, en casa de un empleador sin piedad, de 14 a 18 horas diarias, por unos 40 céntimos la hora. No está lejos de la esclavitud y muy lejos de la derogación prevista por el Código laboral marroquí que prohíbe el empleo de niños/as menores de 15 años y menores de 18 para los peores puestos de trabajo.
Tierra de hombres ha expuesto al Gobierno durante mucho tiempo la necesidad de adoptar esta última ley, gracias al cual, en lo sucesivo, los empleadores como los de Fátima puedan ser juzgados por emplear a estas niñas y por los malos tratos que les hacen sufrir. Pero la otra cara de la ley hace que esta práctica esté disimulada y que el acceso a las casas de los empleadores sea casi imposible, contrariamente a lo que ocurría anteriormente, cuando se podía ir directamente a convencer a estas personas de los  perjuicios de este trabajo. En adelante, es esencial continuar sensibilizando a toda la población  y atacar directamente al origen del problema. Desde 2008, Tdh y su socio-colaborador  llevan un proyecto de prevención para reducir la explotación de estas jóvenes como empleadas domésticas, en la región rural de Agadir. Los trabajadores sociales de dos organizaciones salen en varios aduares (divisiones administrativas rurales del Magreb) al encuentro de las familias, intermediarios y autoridades locales, a fin de concienciarles de los riesgos que sufren sus pequeñas.
Aunque  estas pequeñas criadas deban ser ocultadas ahora, la lucha contra su trata avanza: los intermediarios conocidos, ahora ya no trabajan, lo que disminuye el mercado informal de esta mano de obra. Muchas más niñas y jovencitas son escolarizadas ahora o participan en cursos de apoyo escolar puestos en marcha por Ard Al Atfal y pasan sus días en la escuela en vez de en casa de los empleadores.